Se ha hablado mucho del pulmón robado en la Exposición del Cuerpo Humano, se ha hablado y seguimos hablando. Que si lo robaron, si no lo robaron y de tin marin de do pingüe.
Personalmente no sé qué pasó con el pulmón y si Susan Hoefken quiso dársela de marketera simulando un robo tampoco tengo la más mínima idea. Quizá quede en el misterio o quizá tendremos una novela más que se una al caso Abenzia Meza o a la de la distania Fefer. Lo qué sí sé es que estamos teniendo un año entretenidísimo en cuestión de escándalos. Creo que ahí radica el jugoso rating que debe estar generando Lucar y los otros dominicales y no podemos dejar atrás el hecho de que nuestro presidente y compañía gubernamental están festejando los escándalos y esperando con ansias el siguiente, ya que todos estos casos se han convertido en los psicosociales más baratos de la historia, ya que salieron por decirlo de alguna forma del espontaneo popular.
Para no salirme de la línea del dibujo que pretendo colorear, regresaré después del punto aparte al punto que precisamente quiero tocar.
Es una lástima que tengamos que estar pasando por estas vergüenzas a nivel mundial y sobre todo a nivel nacional. Si es cierto que Susan Hoefken creo toda esta pantomima para generar más publicidad para su evento, realmente nos ha hecho daño, pero no daño frente al mundo, sino daño a nosotros mismos.
En los ochenta yo formaba los días lunes en el patio del colegio y ponían el micrófono del colegio pegado a esa casetera vieja, para que el alumnado tuviéramos la melodía de acompañamiento para cantar nuestro himno nacional y yo como 300 almas más que se paraban en el patio encharcado por la lluvia de el día anterior, nos cagabamos de roche como unos idiotas y nadie quería que lo vieran cantando el himno y en todos los colegios era igual. Ser peruano nos daba vergüenza.
Han pasado más de 10 años que salí del colegio y me doy cuenta de lo idiota que fui por avergonzarme de los símbolos de mi país e incluso de mi país en sí.
Desde finales de los noventa abrí los ojos, muchos los abrimos. La gente empezó a usar sus polos de Te Amo Perú con orgullo, como casi una moda y lucia el polo en la calle contenta y sin roche. Poco a poco el corazón se fue llenando de rojo y blanco al escuchar de toda esa gente nueva que nos ponía en el mapa de forma exitosa como
Jack Abugattas (Diseñador de Modas),
Mario Testino (Fotógrafo),
Juan Diego Flores (Tenor), más adelante llegaría
Sofía Mulanovich (nuestra World Champion Surfer),
Kina Malpartida (boxeo) y así sucesivamente siguen llegando y ¿Por qué no? Hagan un sitiecito que ahí voy.
Con toda esa gente de éxito luego nos acordaríamos de los de toda la vida y los abrazaríamos como si no los hubiéramos visto en tiempo:
Mario Vargas Llosa,
Alfredo Bryce,
Nene Cubillas,
Zambo Cavero y un largo etcétera que rebalsarían la hoja de este blog y el blog del vecino. (Saludos vecino aunque no te conozca)
Y yo me pregunto Si existe un desprestigio de parte de alguien hacia sus hermanos por buscar el éxito personal a toda cosa sin importar Yo y nada más que yo ¿Qué se merecería esa persona?
El peruano crudo y claro, te lo pregunto a ti: ¿Qué pasaría si tu pata del alma por salvar su pellejo o por hacerse de unas monedas más te embarrara a ti? ¿Seguiría siendo tu pata?
Sabes que, esa es la única cosa que nos falta a los peruanos, nos falta surgir y apoyarnos todos, pero sin joder a nadie.
Nos ha tomado tanto tiempo querernos, que para que quiero a alguien que solo se quiere a sí mismo.
¡Siganme los buenos! Prefiero seguir adelante con quien quiera caminar hacia el exito, personas que quieran a este país que es lo máximo desde su historia, geografía. Gente dispuesta a entregar su corazón y su alma para cumplir nuestros sueños personales y como país hasta quemar el último cartucho.