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El pecado de tener un Drone en Perú


Fue un viaje largo. Salí de Nueva York a las 12 del medio día para hacer escala en Miami para poder regresar a Lima por fin. Fue agotador.

Pasé muchos controles de seguridad en los aeropuertos. En dichos controles de seguridad, puedo contar lo abusado que me sentí, sobretodo en el aeropuerto de Miami en donde como deben imaginar los empleados son en mayoría cubanos. Lamentablemente me he quedado con una muy mala impresión de los cubanos que viven en Miami. Mucha gente descortés, malcriada y abusiva. Tratan al visitante como quieren, te atienden a gritos y para colmo abusan de su autoridad manoseandote con la excusa de ver si llevas algo que pueda ser considerado como peligroso para la seguridad del avión. Ya hablaré en otro momento de mis terribles experiencias con estas personas. Antes de seguir con mi relato debo aclarar que tengo mucho aprecio por la cultura cubana, por mucha gente valiente de ese pueblo, pero lamentablemente creo que no me topé con los mejores representantes.

Llegué al aeropuerto Jorge Chávez de Perú a las 6 de la mañana, después de un viaje de prácticamente un día, ya que mi estadía en Miami tuvo que durar 5 horas antes de abordar el avión que me regresaría a mi país.

Bajé del avión con mi equipaje de mano, contento por el buen servicio de LAN Perú y con las ganas de descansar. Fui a recoger el resto de mis maletas, en las que guardaba mi cámara fotografica llena de fotos inolvidables de Miami Beach, La Casa Blanca (Washington) y el Empire State (Nueva York), entre otras. También en mi equipaje llevaba un Drone como parte de mi equipo fotográfico personal.

Yo ya había llenado mi papel de ingreso de los amigos más grandes que puede tener un peruano (Sí, es sarcasmo): SUNAT. No reporte en el papel ni mi cámara usada marca Canon, ni mi Laptop usada Toshiba, ni mi drone usado. Puse mis maletas en la banda donde un caballero revisa el equipaje con rayos X. Al parecer dichos rayos habían afectado la capacidad de disernir y de realizar sinapsis del caballero, ya que armó un revuelo terrible por la maleta que contenía mi Drone.

Ante mi sorpresa, los agentes de aduana me rodearon como si llevara un aparato explosivo o Anthrax. Me pidieron abrir mi maleta para constatar que llevaba un Drone. Explique que sí, llevaba un Drone. Un aparato que vuela como un avión de control remoto y que toma fotos y graba vídeo, expliqué.

Los amigos de aduana me invitaron a acompañarlos a una bodega donde guardan mercancía que retienen, se retiraron y me quedé con un jovensito que no pesaba más de 70 kilos y no medía más de metro setenta. Le expliqué que mi equipaje era de uso personal, pero en ese momento pensé que él también se encontraba afectado neuronalmente por los rayos X, ya que por más que le explicaba de que se trataba de mi equipaje personal como la cámara fotografica que llevaba, el pobre no podía comprenderlo.

El caballerito, al cual llamaré...James por fines prácticos, procedió a pesar mi maleta. James ya sabía que me tenía acorralado. Al ver las intensiones de este particular amigo, me puse a fotografiar cada paso que hacía y cada objeto que tocaba, Empecé a sospechar que sería victima de una retención o de algún tipo de arrebato burocrático. Salir ese día con el Drone que me pertenecía, no sería posible.

James me trató como si hubiera cometido el peor de los pecados de la historia. Como le explique tantas veces como pude para que la información recorriera por sus neuronas, decidió que hacerse el idiota y no entender que el drone era de mi uso y ya estaba usado, el siguiente paso para no permitir que me lo llevara era decirme que necesitaba un permiso del Ministerio de Transportes y Comunicaciones. Sí señores.

Aquí debo hacer un parentesis. Los Drones no cuentan aún con regulación en el Perú. Ustedes dirán en Estados Unidos de Norteamérica sí. Se equivocan. En ninguna parte de nuestro basto y redondo planeta, los Drones estan regulados.

Regresando a la historia. James empezó a llenar un papel que decía que no me podía llevarme el Drone. Ese papel lo llamaremos a partir de ahora: Acta de Incautación. (Si te dan ese papel alguna vez en el aeropuerto, amigo lector, te informo que ya formarás parte del mundo de la burocracia, el maltrato y el intento de estafa).

- ¿Dónde está el Ministerio de Transporte y Comunicaciones, James?
- ¿Qué le pasa señor? -Respondió indignado James. - ¿Quiere que yo haga su trabajo?
- ¿En qué parte de los papeles que nos entregan a los pasajeros dice que no puedo traer un Drone y más si esta usado y es de mi uso personal? - Le increpé
- En la página web dice. - Me respondió James, que seguramente había trabajado en un Mc Donalds. Ya se sabía el floro de que ante una queja de algún combo de papitas con gaseosa el podía decir que la foto que aparecia tras su mostrador era referencial y que todo estaba en las letras chiquitas de la publicidad.

Sin más ayuda, con el cuerpo destrosado del viaje y con la dignidad esparsida en el piso despues de tanto abuso y humillación, me fui deseándole a James un buen día verbalmente y en mi mente, una esterilización involuntaria. Mi país no merece más James.

Averigüe en internet que debería hacer ahora, después de que me incautaran mi Drone. Llegué a esta web: http://blogs.peru.com/nuestropasadoextraterrestreperu/2014/09/la-sunat-y-via-crucis-para-ingresar-formalmente-un-drone-al-peru.html
Recomiendo está web, ya que guía a las victimas como yo a intentar recuperar su Drone.

Un día después, ya más descansado inicié mi tramite para recuperar el Drone. Fui al Ministerio de Transportes y Comunicaciones, preparado con 5 copias de:  mi DNI, mi pasaporte, el acta de incautación y 5 copias más de un papel que especifica la página web que antes les menciono. Sabía que a los amigos del estado les encanta matar árboles y llenarse de papeles que almacenan en rumas para así sustentar su sueldo mes a mes. Es así que me entregan un nuevo papel y tengo que esperar 5 días utiles para regresar y que me den un nuevo papel. Regresé a los días por el papel y un pobre señor del Ministerio de Transportes, que sinceramente ya debería estar en su casa siendo atendido por una enfermera, me trató como la peor escoría del mundo. Me gritó, me dijo que había hablado conmigo por teléfono y en su demencia senil me dijo incluso de lo que habíamos hablado. Esa llamada ocurrió, pero en su mundo de Alzheimer.

Con el papel que me entregaron, más las 5 respectivas copias, fui al aeropuerto. Me indicaron que tenía que ir al frente. Crucé el puente que conecta al aeropuerto con las oficinas de Aduanas Aereas. Quiero contarles que cruzar el puente es un maravilla. Es belicismo crusar el puente donde habitan vendedores ambulantes, pordioseros y suciedad. Con esa experiencia entendí a dónde van mis impuestos y donde irían cuando pagara los impuestos que me haría pagar la SUNAT por mi Drone usado.

En aduanas aereas pasé los días más reflexivos de mi vida, mientras esperaba en la ventanilla tal que me dieran el papel tal para que lo llevara a la otra ventanilla de más allá. los 4 días que pasé ahí desde  las 8 de la mañana hasta las 4 de la tarde pensé en formas de torturar gente, en insultos variados y en por qué yo era un delicuente por traer un drone. Todo siempre con una sonrisa y cara de huevón, porque los amigos del sector público tienen tan poca autoestima que necesitan que extraños como yo les de confianza, autoestima y el poder que no tienen seguramente ni con sus esposas o hijos.

Finalmente el día del papel definitivo llegó. Una persona a la cual la llaman "El Especialista" habló conmigo y me dijo que por el aparato que había traido tenía que pagar la mitad del valor que ellos consideraban. El precio que ellos tenían en lista era 03 sí TRES veces el valor de mi aparato. ¿Por qué lo tenían que valorar ellos? Porque yo no tenía factura de mi aparato, porque, te pregunto amigo lector: ¿Tu llevas tu factura de todos los aparatos que usas en tu vida cotidiana?

Después del monologo extenso del especialista, me citó en el lugar donde me habían quitado mi aparato hacia casi 20 días (El salón Insternacional), para así evaluar si el precio de valoración que yo había encontrado de mi aparato era el correcto.

El Especialista se encontró conmigo en El Salón Internacional, vio el aparato, lo revisó, trató de tomarle fotos con su celular, el cual tuve que ayudar a usar, ya que no tenía ni idea como tomar una foto, (Y así lo llaman especialista y sobre todo para evaluar un Drone) y luego de humillarme un rato, preguntandome en que trabajaba, que había estudiado y que por mi profesión practicamente era un incompetente que no sabía hacer tramites, me dijo que valoraría mi Drone en el precio que aparecía en la web del fabricante como le pedía desde el principio.

Regrese a Aduanas Aereas, me dieron otro papel que sumé a la enciclopedia que ya había estado armando durante varios días y fui a pagar los impuestos, pero ahí no había terminado todo.

Crucé el puente que separa Aduanas Aereas del aeropuerto. Los ambulantes y los pordioseros me saludaron con respeto. (Ya era parte del barrio) Llegue al Salón Internacional y me entrevisté con otro adulto mayor, el cual parecía tener un problema de ira por como me trató. Me pidió que esperara mientras revisaba tooooda mi documentación y me indicó que pagara la multa que era el 50% del valor de mi equipo. Durante ese proceso vi como empleados de Aduanas muy contentos se llevaban bultos que las personas a quienes se los habían quitado ya no habían podido reclamar.

Una vez que revisaron mis papeles y pagué la multa recuperé mi Drone.

Esto es un poco un resumen de lo que me paso a mi. Sé que hay muchos detalles que no he contado, pero les suplico paciencia, porque pronto escribiré una novela que será impresa en tapa dura y filmaré una serie de 4 temporadas de como traer un Drone usado al Perú.

Mi consejo amigo lector: Si quieres traer un Drone a Perú, así sea usado, preparate para conocer el infierno, preparate para ser humillado y abraza tu Perú, tu SUNAT, Tus ministerios, su gente, porque traer un Drone a nuestro país (el cual solo los empleados publicos hacen subdesarrollado) es un pecado.

Preguntas sobre mi propia historia

El problema de los escritores es que todos creemos que manipulamos las historias, incluso las propias. (Es mi texto así que concédanme la insolencia de creerme escritor) No entendemos que las historias nos poseen y ya nos tienen presos como sus personajes.

No estamos aquí para sufrir he dicho tantas veces. Es cierto. Estamos aquí para ser piezas de la historia del narrador, las piezas de su historia. No tenemos el control de nada. Hemos intentado tenerlo, seguimos intentando.

¿Qué debemos hacer? ¿Sucumbir ante la historia? ¿Pelear? ¿Qué debemos hacer? No lo sé. Lo que sé es que quiero ser feliz, igual que tu, pero no existe un manual para eso. He intentad por varios medios hacerlo, nunca ha sido por el que me ha gustado, quizá por eso no soy feliz, pero he estado cerca, lo sé y lo he sentido. Quizá eso era todo. Quizá no existe la felicidad completa. ¿Por qué entonces si existe la completa angustia o la completa tristeza? ¿Por qué existe la total soledad? Muchas preguntas quizá, pero solo un titubeo en las respuestas. Yo no voy a descubrirlo quizá. No creo que sea el autor del recetario de la felicidad. Ojala y me equivoque. Ojala y la vida me tome por sorpresa por la espalda y me muestre la felicidad. Ojala y este detrás mío cubriéndome los ojos y que después de un momento me diga: ¡Sorpresa! y ahí encuentre mi felicidad. Mi camino. Quiero encontrar mi camino. Quizá ya lo encontré, pero ahora solo me falta ponerme en el camino.

¿Por qué seremos así los seres humanos? Tan confusos, tan raros. ¿Qué nos han hecho en el camino del vientre hasta el umbral de la adultez? ¿Que nos hemos hecho? ¿Vale la pena? ¿Vale la pena todo esto? ¿Tiene sentido? Una noche dormía plácidamente en mi cama y quizá cometí la insolencia de preguntar ¿Por qué estoy vivo? Alguien me dio la respuesta en el nirvana y al despertar esta desapareció. Quizá el propósito de nuestras vidas es simplemente la escusa perfecta para decir que estamos vivos. El destino. No tengo idea si existe. No quiero que exista. Quiero ser el narrador de mi vida. Déjenme por favor. Déjame realidad, ser el artífice de mis propias notas musicales.

Ayudenme almas que ya se fueron de esta tierra. Socórranme en este momento tan desesperado. Ayúdenme a llegar donde quiero llegar. Ayúdenme a retener lo que tengo. Ayúdenme a ser feliz. No me desamparen. No quiero escombros en mi vida. No quiero cadáveres en el pavimento. Es quizá por eso que he preferido tantas veces estar solo.

Luz y Oscuridad


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Y Dios dijo: ¡Hágase la Luz!
Y ante la luz más resplandeciente, la más encarecedora siempre surgió una sombra de todos aquellos objetos que fueron iluminados.
Una sombra siempre nos acompaña en nuestro andar a través del mundo y cuando la luz se esconde es porque realmente la oscuridad de esa sombra se traga todo lo que está a su paso.
Dios creó la luz, pero también creo la oscuridad, porque es sabio, porque es necesario el equilibrio.
Necesitamos un día para vivir y una noche para perdernos en nuestros sueños o un día para quedar atrapados en la pesadilla de la realidad y una noche para vivir.
Necesitamos de la bondad de la gente para aferrarnos a sus brazos y la crueldad de otros para sentirnos menos malos.
El orden es el equilibrio y lo imperfecto es lo más correcto.
Las monedas tienen dos caras y al arrojarlas nunca caen de canto, porque una cara siempre tiene que apoyarse en la otra. Es el equilibrio aunque de canto pierdan las monedas el equilibrio. Es el equilibrio en el desequilibrio.
Porque no hay nadie totalmente equilibrado, de locos tenemos todos, pero eso es lo que marca el armonía de la sociedad.
Por eso debe existir Halloween y la Navidad.
Porque siempre habrán sombras en medio de la luz y un poco de luz en tanta oscuridad.
Porque siempre ante una hoja llena de palabras e ideas, existirá otra que esté totalmente…








Vacía















A Flew Over the Metal Nest o Metalero con varias salidas

Últimamente hay mucho de qué hablar y poco tiempo, pero aquí estoy nuevamente haciendo un agujero en el infame tiempo. A veces las 24 horas de un día resultan muy cortas.

Vámonos a donde corresponde.

Hace un tiempo les hablaba de mi muy querido género musical, el metal. Bien si no mal recuerdo hablaba de el profundo rechazo de muchos sectores sociales y ¿por qué no? culturales hacia este género apasionante y a la vez mutable e inmortal. Digo mutable ya que el metal se ha ramificado bastante en subgéneros como el Nu Metal, Trash Metal, Somphonic Metal y un largo etcetera que definitivamente lo convierte en un género que se renueva y por lo tanto lo convierte en inmortal. Ya lo decia Jack Black:

You can't kill the metal
(No puedes matar el metal)
The metal will live on
(El metal seguirá vivo)

El rechazo al género continúa, eso no ha tenido ningún cambio, lo que cambio recientemente es la difusión de sus letras y sonido, a pesar de que muchos consideran que no hay nada más allá de los gritos y los estruendos de baterías, guitarras y demás.

¿A qué me refiero con todo esto? Veámoslo desde esta perspectiva:

¿Cómo hacer que mi abuelita escuche metal y le guste? o ¿Cómo escuchar música fuerte sin que me quieran matar mis amigos o mi familia?

Propuesta 1:
The Vitamin String Quartet - Homenaje o Tributos a Discos y Grupos Metaleros, interpretados en Música de cámara.
Podemos oír incluso en este paraje musical Discos metaleros llevados al villancico navideño.
Grupos que sufren la metamorfosis de la música de cámara:
imp Bizkit, Tool, AC/DC, Disturbed, Slayer, Korn, Godsmack, Linkin Park, Lacuna Coil...¿sigo? (son como 180 discos)



Propuesta 2:
Apocalyptica- Música heavy con violonchelos. Un clásico de esta nueva tendencia de instrumentalizar (si existe el género y si no que importa) la música metal.
Sus covers abarcan: Desde Metalica (Enter Sandman, Master of Puppets, Sad But True, One, etc), Sepultura (Refuse/Resist, Inquisition Symphony), Pantera (Domination), Slayer (South of Heaven, Angel of Death), Rammstein (Seemann).



Propuesta 3:

Paul Anka / Rock Swings - Lanzado el 31 de Mayo de 2005 por el cantante que se hizo popular por Diana en 1957 (...Oh, please stay by me, Diana...) El disco trae hasta nuestros oidos versiones jazz de Black Hole Sun (Soundgarden) y Smells Like Teen Spirit (Nirvana) entre otros.



Propuesta 4:
Johnny Cash - Antes de morir a los 71 años, Cash nos regala su propia percepción de temas como: Hurt de Nine Inch Nails



Propuesta 5 (avanzados):
Van Canto: Banda conformada por 5 voces y 1 Batería. La gracia aquí radica en que las 5 voces interpretan diversos sonidos que remplazan instrumentos musicales como: guitarra, bajo o piano. Es decir la agrupación solo cuenta con una batería (percusión) como instrumento formal.

Las interpretaciones de Battery (Metalica) o Wishmaster (Nightwish) toman un sabor especial e interesante.







Otras Propuestas:

Amigo lector, estoy abierto a tus sugerencias.

Espero que con las propuestas sugeridas e interpretadas por estos grupos y solistas (A Few Over the Metal Nest), podamos hacer de este un mundo mejor para todos y para el metal.

Invertebrado
With the Metal Over the hills and far away

Como un Explorador

Era un verano cruel y luminoso como el de hoy. Verano de incandescentes veredas y yo caminaba sobre sus brazas repartiendo curriculums tratando de seducir a algún empleador.

Caminaba por calles y paso cebras acompañado de mi walkman con casetera, al que prefería aligerarle el trabajo de retroceder o adelantar la cinta de mis casetes con un lapicero y así reducir el consumo de mis pilas doble de 1 sol marca panasonic.

Llego el funesto momento de que aquel walkman agonizaba y tratando de consumir hasta el último impulso eléctrico, colocaba la radio y me sometía a cualquier emisora que pudiera regalarme algo de buena música.

La música que transmitían las radios de 1999 no era tan mala como lo es ahora y si debo mencionar una emisora como mi favorita durante aquellos años, no debo pasar por alto a “Doble 9” (Doble 9 más rock, decía el locutor)

Doble 9 se caracterizaba en el 99 por emitir las canciones pesadas del new metal de agrupaciones como Korn, Limp Bizkit y otros, pero fue una canción que descuadraba la programación la que tome como bandera y agito con cariño y devoción hasta el día de hoy.

Para meternos en contexto y que no sea por las puras el texto, debo decir inevitablemente que aun en el 99 me sentía herido porque una chica que fue mi enamorada desde el 96 hasta 98 más me había dejado con adorno de cuernos de por medio y para no ser injusto debo decir que yo ya la había adornado antes a ella, con la diferencia de que yo no quise dejarla. En fin, no me disculparé por lo que hice, porque lo hice con la razón más poderosa que tuve en ese momento y por la cual no me arrepiento: Le saque la vuelta porque se me dio la gana.

El engaño como verán es más divertido cuando uno se lo hace a la otra persona (aunque te descubran) a que te lo hagan a ti y como dije, cuando me lo hicieron a mi y terminaron con una relación a la que le tenia muchísimo cariño, me dolió tanto que para recordar a esa chica me volví fan de “Corazón Partio” y todo ese disco que había detestado tanto y ella amaba de Alejandro Saenz.

Antes de regresar a aquel día en que sintonizaba doble nueve, debo también aclarar que este rollo de escribir ya me había perforado el alma haciéndome sangrar palabras, desde hacia mucho tiempo atrás y que incluso a la mencionada chica de este relato le había escrito incluso un tierno cuento sobre un granito de cocoa y un grano de azúcar (metáfora de ambos que explicaré quizá en otro momento) que lamentablemente perdí cuando ella me devolvió el sombrero de venado y dijo bye bye.

Como digo, me gustaba ya escribir, pero creo que mis palabras no habían abierto tanto los ojos, como cuando escuche a través de la radio de mi walkman aquella canción que desentono con la programación de doble nueve y con mi percepción del final de mi relación.

“Tenían razón, mis amantes en eso de que antes el malo era yo, con una excepción, esta vez yo quería quererla querer, pero ella no” Con esas palabras, conocí a Joaquín Sabina a través de 19 días y 500 noches y de la radio.

Adquirí el casete que contenía esta canción y poco a poco fui escuchando otras, que fueron abriéndome los ojos a una cantidad de ideas y metáforas que colgaban de las ramas del árbol de sus versos, afirmando que lo mío era escribir, aunque sea por hobie o por “jodi”.

Los que me conocen probablemente piensan que me he demorado mucho en hablar de Sabina, pero la verdad he tratado de evadir un poco el tema, porque aunque es una gran influencia en mi forma de escribir, no quiero que se den cuenta lo fanático que soy.

Historias con las canciones de Sabina hay muchas en mi vida, pero quería narrar hoy brevemente esta, porque me pareció lo justo y porque es su cumpleaños (12 de Febrero), por eso: Feliz día amigo que me desconoces, gracias por las 500 noches de compañía durante estos años, los tinteros borrachos y las calles melancolías.

Para esa ex enamorada que me llevó hasta Sabina siempre la recuerdo con aquella letra de 19 días y 500 noches, riendo por aquella experiencia, aunque el tiempo me ha demostrado que un estribillo de otra canción de Joaquín describe mejor el final de nuestra relación:

(…) Y en otros puertos he atracado mi velero
y en otros cuartos he colgado mi sombrero,
y una mañana
comprendí que a veces gana
el que pierde a una mujer. (…)


19 días y 500 noches





Highway to Hell por Joaquín Sabina


A mitad de la carretera

Nos llegó la APEC. Llegó la fecha y huí.
Como muchos en Lima me escape del trafico, las calles cerradas y aunque no fue fácil llegar aquel 19 de Noviembre de 2008 hasta la empresa CIAL debido al trafico de Javier Prado, por fin llegué hasta la agencia de transportes minutos antes de la hora de partida del bus con destino a Trujillo.
Mi mochila andaba cargada de esperanza de encontrar relax después de unos trajinados meses, pero al poco rato sufrió de exceso de equipaje ya que rebalso de fastidio e incomodidad debido a que mi bus partió con 2 horas de retraso de la hora impresa en mi boleto. Entendí el retraso o quizá fui condescendiente debido a que sabia que no era el único que huía de Lima y la agencia de transportes trataba de cumplir con todos.
Llegué a Trujillo y bueno lo que pasó en la ciudad y sobre todo en Huanchaco, que fue donde me hospede, fue agradable definitivamente gracias a la compañía de las personas con la que viajaba.
El retorno a Lima sería el día Domingo 23 de Noviembre de 2008, ya que terminada la APEC, terminada las vacaciones de 4 días.
Antes del día de regreso, existía una gran preocupación por una amiga mía por llegar a su trabajo el Lunes, es por eso que nos aproximamos a la agencia de Trujillo para que algún representante de CIAL nos confirmara la hora de partida del bus hacia Lima y la hora de llegada.
Al llegar a CIAL hablamos con la Señorita Moreno y ella nos dijo que la hora de partida del bus Trujillo – Lima sería a las 9:15 de la noche y la hora de llegada a Lima sería a las 7:30 más o menos, tal y como lo constata la siguiente grabación de audio que hice desde mi reproductor de mp3. Click aqui para oir el audio
El Domingo embarcamos en la terminal de CIAL con algunos minutos de tardanza, los cuales no me molestaron. El embarque se hizo con revisión de ticket y DNI en mano, luego registro de huella digital y para terminar, dentro del bus fuimos filmados cada pasajero. Cualquiera podría pensar que es mucha parafernalia, pero creo que todo esto transmitía seguridad a cada uno de nosotros, los pasajeros.
El bus arranco, nos despedimos de Trujillo y fuimos cargando los hombros del estrés que ya nos esperaba salivante en nuestra Lima panza de burro. Tomo algunos minutos en que el Terramozo nos diera el refrigerio acostumbrado en el servicio que habíamos tomado y luego colocara una película argentina que protagonizaba Franchela que no se dejaba ver por el televisor que me correspondía ver, así que involuntariamente por este incidente quede rendido de aburrimiento y me sumergí en mis sueños.
3:00 a.m. Abrí los ojos un tanto preocupado ya que entre sueños (cuando viajo carezco de sueño profundo) había detectado constantes paradas del bus y al ver por la ventana solo podía ver oscuridad que en momentos era rasgada por las luces veloces de otros buses que pasaban por nuestro lado por la carretera.
Uno ha visto tantas veces en las noticias reportes de buses chocados y accidentes terribles en la carretera, así que invadido por la preocupación baje al primer piso del bus (era un bus de 2 pisos) a conversar con el terramozo para ver que sucedía, pero mi sorpresa fue que no estaba ni él, ni el piloto, ni mucho menos el copiloto en la cabina. Regresé a mi asiento después de varios minutos de espera y mis compañeras de viaje (mi enamorada y nuestra amiga) se habían despertado al igual que varios pasajeros del bus, al ver que nos encontrábamos detenidos por bastante tiempo en ese lugar donde la luz de la civilización no había llegado aún.


Baje del bus después de un rato para buscar a alguien que me diera razones del problema ocurrido y a espaldas del bus encontré al copiloto conversando con un pasajero y el bus no contaba con las luces de emergencia prendidas que advirtiera que estábamos ahí a los otros buses y camiones que transitaban en la oscuridad, detalle por el cual reproche al copiloto, después de que por mis preguntas me dijera que el piloto se había ido a buscar ayuda, sin si quiera avisar a los pasajeros de lo sucedido.
La falla del bus nunca quedó clara, nunca supimos si la faja del ventilador se había roto o si la bomba hidráulica fue la del problema.
Se formó un gran tumulto al lado del bus parado al lado del camino, un tumulto de preocupaciones por estar a merced de cualquier asaltante de carretera y de llegar a Lima temprano para poder asistir a los centros laborales con normalidad.
Entre varios pasajeros llamamos a la Policía de carreteras para que nos dieran socorro o seguridad y después de varias llamadas llegaron susurrando “Para esto nos llamaron” y luego se fueron por un lado a conversar con el copiloto. El resto de la historia me la perdí, ya que al ver otro bus de la misma empresa que se detenía delante de nosotros decidí con mis compañeras de viaje y otros pasajeros, subir a la aventura para aunque sea viajando de pie llegar a Lima a buena hora para poder ir a trabajar.
Mucha gente se quedo ahí varada en la carretera, incluyendo a familias con niños, los cuales prefirieron quedarse ahí a torturar a sus hijos a viajar de pie.
Viaje por 3 o 4 horas de pie en el bus al que me había subido para no quedar en medio del desierto, junto a mis compañeras de viaje y otros pasajeros rescatados de la infinita oscuridad, hasta que por fin después de mirar alegremente el acantilado de Pasamayo llegamos a Lima, estación CIAL de Javier Prado a las 9:30 de la mañana.
En CIAL de Lima hice lo propio, es decir, me acerque a sentar mi queja y a que me devolvieran mi dinero, ya que el viaje había sido un chasco total y junto a varias personas afectadas (y aun mas afectadas porque habían dejado su equipaje en el bus que se había quedado varado) fuimos “peloteados” por la encargada de informes de la empresa que nos ofreció darnos un 50% de descuento para otro viaje y luego al ver nuestra insistencia no le quedó más que llamar a la administradora (la cual negó desde que le pedimos hablar con ella) para que resolviera nuestro problema.
La administradora de CIAL se hizo presente y habló con nosotros y ante muchas de nuestras quejas ella respondía que solo podía regresarnos el 50% del pasaje, hasta que después de mucha insistencia callo en conciencia de que ella también estaría mortificada por el asunto y nos devolvió el integro del pasaje a cada uno de los afectados.
Hoy, ya han pasado un par de días y al levantarme he podido ver en las noticias con algo de escalofrió, que un bus de CIAL se ha estrellado con un trailer, lo primero que pensé es que afortunadamente mi bus se quedo botado en la carretera, pero ¿Qué hubiera pasado si al bus le hubiera fallado algo mientras estábamos en movimiento, algo como los frenos, por decir?
La gente podrá decirme que debería quedarme callado porque al fin y al cabo ya me regresaron el dinero de mi pasaje, pero yo me pregunto ¿CIAL pago por mi silencio o porque realmente era justo que al no cumplir con lo estipulado por su servicio me devolvieran mi dinero?
Espero que después de este relato, tomemos una decisión acertada al viajar y busquemos mayor calidad al viajar en una empresa de transporte, ya que somos vidas y no paquetes.

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Cuero Hueco

Parado en un campo desolado, el alboroto a mi alrededor es mi única compañía y la soledad también se hecho a correr junto al resto de niños como yo. La gente que grita y muchos me gritan y yo sigo parado, pensando ¿aquí que se hace?
Es verdad hay mucho campo para correr, pero para mi no hay objetivos claros, ni entretenimiento, simplemente pura y neta irracionalidad.

Tengo entre 5 y 7 años y debería brillar por mi energía, pero no entiendo el hecho de correr de un lado a otro, siguiendo las indicaciones de mi papá, mis tíos y otras cuantas personas que siquiera conozco, pero que me dicen que debo hacer. No entiendo ¿correr?…¿tras una pelota?…¿para qué? ¿para llegar al otro lado del campo donde otro niño me espera como el diablo aguarda en la puerta del infierno la llegada de los pecadores? Mejor que otro se anote el gol, porque este tema, para mi carece de trama y argumentos (si, hasta de chiquito para mi todo tenia que tener trama y en aquella época no existían los “Supercampeones, ni Oliver y esa mancha” para inspirarme)

Esa mañana de domingo creo que jugué policías y ladrones o a las chapadas con otros incomprendidos niños alrededor del campo de fútbol, por lo tanto mi equipo perdió el partido y a mi no me interesó, ya que como si fuera ayer recuerdo que estaba feliz con el premio que me dio mi tío aunque hubiera perdido: Un álbum de cromos o figuritas de la serie televisiva del momento V invasión Extraterrestre.
A pegar figuritas se ha dicho.
Nuevamente parado, pero ya a un extremo de la cancha, viendo al resto correr, viéndolos recordar la familia y a la madre del jugador adversario, trato de mantenerme alerta, para que esa pelota que todos quieren patear no pase a través de mi cuerpo como bala de cañón, mas bien se detenga en mis manos, ya que si me hacen un gol, perderé esa aceptación que tanto deseo por parte de mis compañeros del segundo de secundaria.
Fui ubicado de arquero, en varios partidos que jugábamos en mi colegio, porque sencillamente siempre que jugaba en otra ubicación, ponía en aprietos a mi equipo ¡Mano! Siempre gritaba mi profesor de educación física y mis compañeros susurraban: Concha tu madre
Es cierto que de portero si podía coger la pelota con las manos (también la detuve varias veces con la cara ¿para que negarlo?) y detuve algunos intentos de gol, pero no se porque el hecho de estar parado como idiota, viendo al resto corretear una pelota como si se tratará de un valioso objeto me seguía pareciendo absurdo.
Yo jugaba fútbol en esa época para ganar la aceptación de mis compañeros de clase, como ya he dicho antes y sobre todo para que nadie pensara…
-¿Te gusta el fútbol?
- Clarines
- ¿Y a ti?
- No, me aburre un montón
- ¡Maricón!
…esa idea había en aquellas épocas al menos…
Al poco tiempo me harte de la patraña y preferí ir desligándome del tema deportivo, ya que comprendí que así como evitaba goles y mis compañeros de aula seguían siendo mis compañeros y no mis amigos, aun me mentaban la madre cada vez que el equipo contrario anotaba, así que mayores cambios no habían.
Cuando me retiré del tema futbolístico no recibí ningún álbum de V.
- ¡Veste! Quería premio por quitarse de jugar futbol…¡Chess!... Maricón
Acabo el fútbol para mi entonces, y mientras se acababa la secundaría, decidí formar parte del partido que valía la pena, un partido distante del correteo a una pelota de cuero. La verdad había sido revelada, así que me dedique a entrenar jugadas para perseguir cueros en falda o astutas jugadoras. Me costo mis tarjetas amarillas y rojas, pero tuve varios goles y en cierta forma creo que fue mejor tratar de hacer amigas que amigos.
Llegaron las clases del instituto y si hubo una reconciliación con el bacón pie, fue gracias a que era un buen pretexto para reunirse con algunos nuevos amigos que conocí a tomar unas cervezas y decir salud ante cada gol que anotaba el equipo favorito del grupo, aunque me importara poco quien estuviera jugando.
El instituto termino y ahora me encuentro trabajando. Veo menos a mis amigos del instituto y frecuento a los amigos de toda la vida (ese grupo al que no le gusta el fútbol como a mi) Ya no necesito pretexto para tomarme unas cervezas y el fútbol sigue siendo el deporte más visto y más amado por todo este país.
Prendo la tele para relajar las neuronas de mi trabajo diario y en especial estas semanas y si Chemo o quien sea comenta sobre la performance del equipo en el partido que jugamos como nunca contra cualquier país y perdimos como siempre, me da exactamente lo mismo, mientras que medio Perú se lamenta hasta las lagrimas y todos los taxistas me preguntan si vi el partido y yo les digo que no, aburridísimo de la misma pregunta. El taxista y yo nos quedamos callados durante todo el trayecto como si no hubiera otro tema del que conversar y me formulo una pregunta mientras miro el paisaje de la calle: ¿Podría haber sido aficionado al deporte si se promocionara otro tanto como al fútbol? ¿Cuándo le daremos valor a los deportes que si nos hacen sentir ganadores? Quizá si diéramos más impulso a otros deportes, las futuras generaciones nos podrían dar grades sorpresas y a las próximas olimpiadas irían grupos enormes de deportistas y no solo trece.
Desde aquí mis felicitaciones a los 13 que fueron en contra del sistema futbolero.

Video de La Columna del Invertebrado

Aquí les dejo un video a todos los que me quieren y a los que me odian.
Con mucho cariño para todos ustedes.
Invertebrado

Juego de manos es de gitanos

Salía del banco, de vuelta al trabajo, cargando la cruz del dinero ajeno en los bolsillos, que tenia como destino la caja de la empresa donde trabajo. Coloque mis eternos compañeros en ambas orejas para matar el atormentante bullicio citadino de la Avenida las Begonias de nuestro San Isidro querido.
El ruido de mis audífonos aniquiló las furiosas bocinas con una canción de Filter y ande por aquella avenida, meneando aquel saco de cuero que tanto me gusta llevar puesto, como un Travolta que en lugar de "Staying Alive" tenia un "Welcome to the Fold" por banda sonora.
A veces olvido como es la actividad callejera porque, como ya he dicho antes, paso muchas horas frente al monitor de mi computadora.
La gente que sale de las oficinas, vestidos con sus ejecutivos ternos, no me producen envidia alguna, pero lo que si llama mi atención es la gente de vestimenta informal que entra a los centros de comida rápida, riendo y viviendo la vida como si fuera una eterna vacación. ¿Estarán de vacaciones? ¿De dónde vendrán sus ingresos?
La canción que oía cambia y le da paso a Rob Zombie. La cosa se pone más hard en mis tímpanos y entre “Dig through the ditches, Burn through the witches I slam in the back of my Dragula” una señora de unos 50 años, de blusa y falda holgadísima se aparece frente a mi e intercepta mi caminata.
Aquel personaje que aparecía, deteniendo mi caminata a través del escenario de la calle, decía cosas que no entendía en absoluto, ya que la canción “Dragula” llegaba más fuerte a mis oídos que el exterior de la calle.
Sin quitarme los audífonos y con la bulla escupiéndose de tímpano a tímpano, simplemente atiné con amabilidad, a decirle mediante gestos a la señora de cabello un tanto cano y apariencia gitana, que no quería lo que sea que me ofrecía y pretendí seguir caminando hacia el paradero donde tomaría el bus sin tener que sacarme los parlantes de los oídos para no interrumpir al “Buen Rob”.
La señora que me ha interceptó seguía moviendo los labios, continuando con sus esfuerzos por interrumpir mi caminata, hasta que por fin logró que me detuviera y que apartara los audífonos de mis orejas, para oírla.
Amigo, te voy a dar la clave de la suerte y te leeré la mano, para que conozcas tu futuro – dijo sería, buscando atrapar una de mis manos.
No señora, muchas gracias – traté de esquivarla, pero insistía en ponerse delante mió.
Cuando vi que era imposible dejar atrás a aquella señora vestida con ropas holgadísimas, decidí detenerme para disuadirla de su propósito, explicándole que estaba apurado y que quizá en otra ocasión podría tomar sus servicios. (esa mentira que le decimos a la gente de la calle para que no nos siga molestando o interrumpiendo en nuestra vida)
Miré alrededor, buscando una salida libre para concretar mi fuga, pero me di con la sorpresa que estaba rodeado por varias señoras y niños de diversas edades, de las mismas características indumentarias que la señora que me había interceptado. Aquel grupo de gente, que me dio la sensación de estar en medio de un “aquelarre”, parecía haber emergido del subsuelo.
Sonreí al encontrarme atrapado tras los barrotes humanos de mi prisión gitana y al no considerar que hubiera ningún peligro en escucharla un momento, ya que me encontraba en una avenida súper transitada, con guardias y guachimanes en la puerta de los bancos de mis alrededores (Era imposible ser asaltado), decidí darle la oportunidad a aquella señora.
La gitana pidió mi mano y se la di por fin después de tanta insistencia.
Veintiocho años, mascullo mientras veía mi mano, luego dijo algo indescifrable, seguido por una palabra fonéticamente parecida a muerte y me miró fijamente. (Yo tenía 25 en ese momento)
Pon la moneda de mayor valor en la palma de tu mano. – Colocó tono dramático en su voz. – Ponla, no te la voy a quitar.
Señora, me tengo que ir – borré mi sonrisa del rostro y empecé a desconfiar.
No te va a demorar mucho. – Ella se mantuvo cogiendo mi mano con la palma extendida hacia arriba y continuó su discurso en tono trágico - Esto es algo importante.
Un poco atontado con motores y bocinas de los autos de mi entorno y el rumor de las voces de las compañeras de la gitana, coloque por fin una moneda de 5 soles en la palma de la mano que ella sostenía, diciéndole que esa era la moneda de mayor valor que tenía.
Tú tienes dinero en el bolsillo que no es tuyo.
No, se equivoca – dije ocultando mi sorpresa, ya que había dejado el banco donde había estado varias cuadras atrás y no creí que fuera posible que me hubiera seguido desde ahí.
Si, yo sé que tienes y lo guardas en tus bolsillos.
No señora – Sonreí para no mostrar debilidad y hacerla dudar de su afirmación.
La señora empezó a “orar” (al menos eso parecía) o decir cosas que eran indescifrables mientras apretaba mi moneda de 5 soles contra la palma de mi mano.
Coloca otra moneda en tu palma
Señora en serio ya me voy – Mi voz se torno molesta.
Ponla, dijo ella, dramáticamente y volvió a mascullar las palabras 28 años y seguí sin entender lo que venía después. Coloque una moneda de un sol sobre la de cinco.
Tu tienes una cantidad de plata fuerte en tus bolsillos que no es tuya, ponla en la palma de tu mano y haré que tu situación económica mejore. – Insistió la señora con el tema.
Con la señora cociéndome fuertemente la mano, el alboroto del grupo de gitanas alrededor con sus hijos cogidos de las manos como si fuera una ronda wika o algo por el estilo, mis monedas en la palma de la mano y esa maldita insistencia del “dinero ajeno” que llevaba, vi que la situación se me había escapado de las manos y que tanto guardias como guachimanes de la zona no hacían nada por mi. Era como si estuviera entre dos dimensiones y que la gente que se encontraba en el mundo real no nos pudiera ver. (Seguramente no nos querían ver y se hacían los locos. El clásico pensamiento de “No es mi problema lo que le pase a un transeúnte que no conozca” )
Señora, ya me voy – Solté mi mano bruscamente y ella se quedo con las monedas.
No te alteres…(palabras que no pude comprender)…antes de que te vallas. – La señora vertió gotas en mi cabeza de alguna sustancia que no sé de donde saco.
Sobé mi cabeza fuertemente para quitarme lo que m había echado la señora, mientras ella y el “aquelarre” se retiraba.
Recapacite de la perdida de mis seis soles, la señora los tenia en sus manos y se retiraba con ellos, así que la seguí a paso rápido, hasta que la logré detener.
Señora mis 6 soles – Dije alterado asegurándome de que aún los tenía en su mano.
Tú me los diste.
Usted no me dijo que eran para usted, es mas, me los pidió prestados.
¿Y el servicio? – Me increpó
Ok señora, déme si quiera un sol de los 6 que se estaba llevando, para poder usarlos en mi pasaje de bus.
Si, la señora gitana fue amable conmigo y me dio “vuelto de un sol”.
Al separarme de aquel “aquelarre” lo más que pude, casi llegando al paradero, revisé mis bolsillos para ver si no me habían bolsiqueado el dinero de la oficina donde trabajo y afortunadamente, pude ver que estaba completo.
Sentado en uno de los asientos del bus, ya camino a la oficina, miraba por la ventana la calle, mientras avanzábamos y no dejaba de frotarme la cabeza, pensando que era lo que esa señora me había echado encima (nada mas que agua sucia probablemente) y ¿Por qué escogió “28 años” dentro de sus frases? Lo que si me quedo clarísimo es que, si yo hubiera entregado más dinero para ese hechizo, treta o estafa que me estaba haciendo, definitivamente lo iba a perder todo.
Me sentí humillado, por caer en una tontería así y lo único que les puedo decir a mi favor, es que a veces a uno lo cogen en su cuarto de hora.
¿Qué habrá hecho el grupo de gitanas e hijos, con mis 5 soles? ¿Habrán almorzado, tomado un taxi, un bus a alguna parte? No lo sé. El caso es que simplemente toda esta aventura la tomo como si hubiera dado una limosna en la calle, para no sentirme tan ridículo como me siento al contarlo.
Si moriré o no a los 28 años (es decir dentro de un par de meses), no lo sé, quizá si la gitana alguna vez lee este articulo haga realidad su predicción (es broma, no te me alteres), pero de lo que estoy un 99% seguro es que ellas eran un grupo de gitanas y como dice la frase anónima “Gitano no saca la suerte a gitano” (sobre todo en este caso, que parecía que entre “mis gitanas” no estaba la suerte en sus bolsillos por aquellos momentos), por eso tenían que buscar a un incauto, porque Gitano SI saca la suerte a incauto”
El Invertebrado

Brad Pitt haciendo de gitano en la Pelicula Snatch (Sientiendes inglés, ni asi entenderas a Brad)

Una breve parada frente a la transitada vida

Hay lugares donde no se fuma y aquí no se puede fumar.
¡Necesito un cigarro! grita alocadamente mi n
erviosismo.
Me encuentro en el interior del carro de mi enamorada, auto que generalmente usan sus padres y ellos detestan el olor a cigarro, yo por el contrario lo necesito ahora mismo, ya que mí enamorada esta al volante y ella carece de licencia de conducir. Esta es una de las clases de manejo que le doy de vez en cuando.
¡Frena! – Un acelerado auto pasa en frente de nosotros.
Ya sé- Contesta ella molesta – Me pones nerviosa. – Lueg
o ríe.
Lograr el equilibrio entre estar alerta y ser paciente para que el aprendiz resuelva problemas que se encontrará en la calle cuando maneje solo, es terriblemente difícil, sobre todo cuando la vida de uno, el carro ajeno y la relación de enamorados están expuestas.
Dobla acá.
¿Acá? - Las manos de mi enamorada están tensas sobre el timón y su mirada fija al frente.
Si. A la derecha. Por esa calle no hay mucho tráfico. – Ella dobla a la derecha – Pon direccional.- Le digo con voz autoritaria.
Es que me olvido.

No sé si mi Papá sufrió mucho para enseñarme a manejar, pero lo cierto es que tengo gratos recuerdos de aquella época.
Mi papá solía acomodarse de tal forma en el asiento del piloto de su carro, como para que yo estirara la mitad del cuerpo desde el asiento del copiloto, para coger el timón, mientras él manipulaba los cambios del auto mecánico, el embrague, freno y acelerador. Así recorríamos muchos tramos largos cuando yo tenía trece años más o menos.
Un día viajábamos con mi Papá por la carretera Panamericana en el plan del timón en mis manos y él en los demás controles, cuando me indico que virara hacia el lado derecho de la pista, ya que ahí pararíamos un momento.
Al frenar junto a la carretera, mi Papá ya había tomado la decisión de dejarme volar con mis propias alas, así que abrió su puerta, fijándose de que no viniera ningún carro que lo pudiera atropellar y me dijo: Tú manejas. Obviamente con solo quince años y en un lugar así de transitado me negué, porque veía en esa maniobra, un futuro de ambulancias y camillas. Mi papá acepto mi cobardía y no sé si recapacito de lo que aún considero su imprudencia o una confianza sobreestimada en mi persona.
De nuevo en el puesto del piloto y con el carro andando, mi papá acordó conmigo en el dictado de unas futuras clases de manejo.
Mi Papá no ha sido mi mejor maestro en cuestiones escolares, quizás ya estaba cansado de enseñar, ya que fue profesor en un colegio estatal antes de que yo naciera y también había pasado muchos años de la primaría de mi hermana mayor enseñándole matemáticas, pero en las clases de manejo, sé que no hubiera podido encontrar a alguien mejor que él.
Para hacer efectivas las clases de manejo tuvieron que pasar un par de años, desde el incidente de la carretera.
Cuando llegues a una esquina y veas un cartel de “Pare”, tienes que parar durante un momento – Repito a mi enamorada, las mismas palabras que me decía mi Papá cuando me enseñaba a manejar, mientras ella me mira atentamente, con el auto parado en la esquina de una tranquila calle – Acuérdate de esto bien, porque en el examen de manejo esta es una de las cosas por las que quitan puntos.
Ok ¿Ya puedo avanzar?
Si no vez carros en la transversal, puedes seguir.

Con mi papá también dábamos vueltas por las calles que él me indicaba y siempre hacíamos un descanso cuando veía que yo ya estaba acelerando demasiado. En estas paradas, quizás estratégicas o quizás mera oportunidad del destino, mi papá y yo conversábamos muchísimo, tanto como no habíamos conversado jamás hasta ese momento. Probablemente mi Papá ya me veía mas como alguien para conversar sobre sus problemas o como un amigo. Yo ya tenía 18 años.
Mi padre ya no era mi padre en esos momentos en que me enseñaba a manejar, él se había convertido en un amigo con el cual yo podía conversar de muchas cosas.
Bueno. Ya dimos varias vueltas. – Le dije a mi enamorada, para darle un descanso a mi nerviosismo – Ahora vamos a practicar el estacionamiento.
¡Ya! – Me responde ella súper entusiasmada. – ¿He manejado bien?
Si mi amor. – Sonreí y realmente pensé que lo había hecho bien, pero la verdad soy un maniático y me pone nervioso no tener el control de la situación a veces.

Toda una persecución se suscitó durante los próximos años en mi casa. Mi papá me prestaba el carro para que lo manejara, pero jamás solo, siempre con él de copiloto y creo que ya cansado (por más que yo manejara) de ir a recoger a mi enamorada y de llevarla nuevamente a su casa, no dejó de decirme que diera el bendito examen del manejo del cual yo siempre huía.
A mis 26 años, mi papá enfermo. (Nada de vida o muerte. La historia no va a acabar como piensas, pierde cuidado) En el hospital sentenciaron con hernia a mi papá, por lo tanto no podía manejar por un tiempo. El examen era inevitable para mi, es más era una necesidad y conducir el carro a donde él me dijera, durante el tiempo en que no pudiera manejar. Era algo que le debía a mi papá como hijo y como amigo.
Antes de la operación de mi papá, él se dedico a enseñarme lo único que me faltaba para aprobar, algo que puede llamarse uno de los momentos críticos del examen: Estacionar en paralelo.
Renegué, maldije y ¿Por qué no? Putamadree a mi gusto y gana, todas las veces que no pude estacionar bien en paralelo, en el vació estacionamiento donde practicábamos. Mi Papá me tenía paciencia y me daba miles de consejos para estacionar, pero yo por mas que los aplicaba todos, no le chuntaba a una. De pronto aparecieron ellos.
Cuando estas en plena practica de estacionamiento, SIEMPRE aparece gente que te da “el truquito” para hacerlo bien. Yo tuve consejeros, como un tipo entrado en tragos y con cerveza en mano, que me explicaba que debía establecer un punto imaginario en el vidrio que se encontraba en el asiento trasero del copiloto, con el que me debía guiar para no subirme encima de la vereda. Interesante truco, pensé, el tipo vio mi gesto meditabundo y al parecer, pensó que como había encontrado la solución a mi problema, yo lo debía celebrar con él, brindado con un trago de su cerveza. Esta bien que sea un relajado domingo por la tarde, pero…¿No que alcohol y auto no se mezclan?
Otro día llego hasta a mí, un mejor consejo y me lo daba un chofer de buses. (Alguien que definitivamente es un experto) El truco del chofer era hacerlo todo con el espejo retrovisor. Pude hacerlo de esa forma, pero lamentablemente no era valido para el examen, ya que supuestamente los calificadores del examen, observan si miras hacia atrás cuando estacionas en paralelo.
¿Cómo logré estacionar en paralelo? Sinceramente ya no me acuerdo, solo sé que renegué como nunca aquella vez y que ahora a veces me liga.
Regresando del voceado examen de manejo, estaba furioso en el asiento de copiloto y mi Papá me decía que habría otras oportunidades, animándome como el mejor de los amigos a dar el examen por segunda vez en un par de días.
¿Quieres que te dé un consejo sobre el examen de manejo? Practica en la misma pista donde das el examen. La alquilan en las tardes y es la única forma posible de que te sepas las mañas para pasar.
Pase el examen como se habrán dado cuenta. Mi papá fue operado y pude al fin hacer algo con lo que me sentí feliz y eso fue llevarlo a donde el necesitara o quisiera, ya que él lo había hecho conmigo durante todos los años anteriores. Pude retribuirle a mi amigo, ya que de eso se trata la amistad.
Después de la recuperación de mi Papá, ha vuelto a manejar y el carro me lo presta cada vez que lo necesito. Ya no necesito clases de manejo, ahora se las doy a mi enamorada, recordando los buenos momentos que compartí con mi Papá cuando él me las daba.
Bueno, ya creo que lo dejamos ahí.
¿Que tal maneje?
Has mejorado mucho.

Esta es la forma de ideal de estacionar en paralelo

Los que algunos creían desalmados.

Son ya las 5:57 de la tarde, cada segundo parece 365 años y cada cambio del minutero del reloj en la barra inferior de Windows de esta computadora, se refleja en la ansiedad de mis temblorosas piernas.

Mi mente pide abandonar al monitor que le pone alto a mi libertad y quiere llevar de paseo a mi cuerpo a lugares, donde no estoy encasillado en una cárcel de 15 pulgadas.
Ha sido un día cansado y mi cuerpo esta más tenso que una cuerda de guitarra que no emite sonido alguno.

Hoy como algunos días de la semana me toca a mí ir a casa de mi enamorada, ya que ella ya ha estado muchos otros en mi casa. La compensación y la justicia son básicas en una relación.
Aún tengo el cuello tenso, continúo pensando en el trabajo y las cosas que hay por hacer al día siguiente e incluso la semana siguiente.

Camino hasta el paradero y extiendo mi mano, para que una misericordiosa combi, me aleje todo lo posible de mi vida laboral.

La combi me recoge, me lleva lejos de mi trabajo, pero me acerca a ese apiñamiento, esa frotación y golpes de gente que como yo, pasa por la aventura de llegar hasta sus casas o lugares donde no se tenga que preocupar por jefes o clientes.

El viaje acaba y bajo de la combi, un poco aplanado como caricatura que es aplastada por un yunque gigante.

Sigo pensando en el trabajo. ¡Asu Madre!- digo, emitiendo un suspiro, recordando lo que paso el día de hoy en la oficina y lo que mañana puede pasar.

Ya he cruzado algunas pistas, atravesado unas calles y por fin me encuentro frente a la puerta de la casa de mi enamorada, ahuyentando los demonios laborales, para no ahuyentarla a ella, que no tiene porque estresarse conmigo, ni por mis cosas.

Toco el timbre de la casa y de repente un laberinto sonoro se desata dentro rompiendo el silencio de la tranquila calle donde ella vive. Yo me rió inevitablemente.

Mi enamorada ha abierto la puerta y me alegro de verla, quiero que me abra la reja de su pequeño patio para darle un abrazo que me reconforte después de todo lo que he pasado en el trabajo y por fin lo logro. La beso y la apachurro como si no la viera en años. De pronto tengo que parar de hacerlo, ya que las causantes del escándalo que anteriormente menciono, exigen también que las salude.

Nena y Maguie, mis niñas adoradas, me ladran y me gritan, me gruñen y me saltan. Las dos también necesitan un saludo, también están ahí. ¡Oye ven y ráscame la panza! ¡Oye ven para correr, para morderte y jugar!

¡Te estas llenando de pelos! – Dice Andrea (mi enamorada), mientras se ríe de todo el engreimiento que les doy a las chiquitinas, cargándolas y meciéndolas una por una como si fueran bebes. Luego las suelto y a cualquier habitación a donde vayamos, las dos nos siguen, tentando a la suerte, a ver si juego un rato con ellas o las acaricio. Siempre consiguen las dos cosas de mí. No puedo evitarlo, me encantan los perros.

A veces he pensado que el nombre “perro” es un poco feo para un ser tan noble y bueno. Mascota, tampoco se adecua muy bien a lo que realmente son y han sido para mi, yo los llamaría mas bien mis amigos.

Yo tenía un amigo de la especie cuadrúpeda hace tiempo, que se llamaba Kaiser. Lamentablemente debo decir tenía, porque no resistió más que unos años en este mundo.
Como lo extraño.

Imagino que a los que han gozado de la compañía de aquellos amigos de los que hablo, saben muy bien que es extrañar a un íntimo amigo como ese.

Kaiser siempre me recibía en la puerta de la casa, lleno de felicidad, es más, él ya estaba contento desde que yo me encontraba a casi una cuadra de la puerta y desde ahí podía escuchar sus ladridos. ¡Apúrate! ¡No seas tan lento! ¡Apúrate, quiero jugar!

Cuando llegaba por fin a casa, jugaba con Kaiser a lanzarle cosas, que me muerda el brazo (siempre lo hacia con cuidado) hasta agotarnos y luego nos echábamos en el jardín de mi casa a descansar, previa rascada de panza y movimiento de patita trasera. Él reposaba sobre el gras y yo sobre su panza como si fuera una almohada, mientras ambos hacíamos gruñiditos como conversándonos.

Para llegar al interior de mi casa, me demoraba mucho como verán, pero a veces lo prefería así, ya que Kaiser siempre me recibía feliz en la puerta y nunca estaba de mal humor cuando yo llegaba, cosa que en los seres humanos, pasa así muchas veces.

Con mi pastor alemán, llamado Kaiser, pasamos durante el tiempo que vivió en la tierra, desde cumpleaños míos y suyos (que mi hermana le celebraba con torta y todo), hasta borracheras.

Inolvidable borrachera aquella con la que llegue a casa una noche, triste por una chica que había sido mi enamorada y ya no quería serlo más. Me tiré al piso de la cocina de mi casa, abriendo la puerta del patio para que Kaiser saliera y poder abrazarlo; entro a la cocina, quedándose a lamerme las lágrimas y a acompañarme todo el tiempo que fue necesario.

Kaiser se fue un día y se que no por voluntad propia, si no porque su cuerpo, maltratado por una enfermedad, no lo dejo quedarse. Aunque suene contradictorio, ese día me hubiera gustado, que también lamiera mis lágrimas.

Triste por aquella despedida forzada, fui en busca de aquella chica por la que había llorado borracho en la cocina de mi casa, ya que pensé que ella entendería mi dolor.
La madre de la chica a la que fui a buscar, siempre me dijo que los animales no tienen alma y que pensar lo contrario era absurdo. Parece que su hija pensaba lo mismo, ya que no entendió mis sentimientos aquel día.

Aún tengo fotografías de Kaiser en mi cuarto y es que él fue muy importante para mi. Tenemos fotos, donde lo cogía de sus patas delanteras y bailábamos, otras donde lo abrazaba. De las fotos de aquella chica que fue mi enamorada, no queda ninguna, ya que se las regale un día a la llama de mi encendedor.

Al empezar la bonita relación que tengo con mi actual enamorada, me presento a otro amigo. Mi nuevo compañero se llamaba Harry y vivía en su casa.

Harry y yo no nos llevábamos muy bien al principio. Él era muy joven y yo ya no estaba acostumbrado a los seres de su especie. Quizá se me había endurecido el corazón o no tenía el valor de entablar nueva amistad con un ser de su especie, por temor a la perdida. El tiempo se encargo de cambiar las cosas.

Al tiempo de conocernos, Harry y yo nos empezamos a querer, comenzamos a jugar y no puedo negar, que hasta llegue a pensar que Kaiser me había mandado un nuevo amigo, para que no me olvidara de él.

Los papás de Harry eran el hermano y la cuñada de Andrea. Lamentablemente como ellos tenían que viajar, otro amigo mió tuvo que partir.

Poco tiempo después y aunque sea redundante, Kaiser me mandó a dos amigas nuevas, que son las antes mencionadas Nena y Maguie, las cuales quiero como si fueran mis propias hijas.
A veces son un poco traviesas, ya que se comen la comida que uno deja en la mesa de la cocina, si uno no esta alerta o cogen cualquier cosita que este a su alcance para mordisquearlo y jugar con él, pero a pesar de todo nunca te niegan su afecto.

Yo no sé si el afecto te la puede dar un objeto, pero un amiguito cuadrúpedo que te recibe feliz, cada vez que llegas a casa, si te puede demostrar cariño y hasta siente una emoción desbordante al verte. (Prueba de ello son las alfombras y pisos orinados por esa alegría incontrolable de alguno de ellos)

Quizá los nuevos perritos electrónicos que han salido al mercado en Japón te pueden dar cariño y simular ser como uno de nuestros amigos, pero ¿es su verdadera naturaleza o simplemente sus actitudes son producto de la programación de chips?

Hay una cosa que es científicamente innegable en la actualidad y es que los perros (como los llaman usualmente) se ríen, según los últimos estudios del Psicólogo Jaak Panksepp. Por lo tanto, si Kaiser, Harry, la Nena, Magui e incluso los amigos cuadrúpedos que viven en tu casa y en la de tus amigos se ríen, yo creo que si tienen alma, porque la risa no es solo producto de un menjunje de químicos que están en nuestro cerebro, es también, el mejor producto de nuestra alma.
A las personas que piensen que el alma es solo algo que tienen los humanos, solo les quiero decir una cosa: El que ríe al último, ríe mejor.

Nos vemos pronto Kaiser…
Si no te ha gustado este nuevo articulo, lo siento. Se la debía a Kaiser, mi mejor amigo.

Ahí viene la plaga...

Mi experiencia sexual no estaba sobre alimentada y para ser francos andaba un poco anémica en los tempranos años de este milenio.
Según el promedio masculino, para tener un par de números por encima de la mayoría de edad, andaba un poco retrasado en la perdía de eso que extravié apropósito entre sabanas con una chica que a pesar de todo lo pasado entre nosotros, recuerdo con cariño y respeto.
El escenario del magno evento en la vida del que les escribe, era un hostal de la avenida Aviación llamado Blue Sky, el cual aún opera, para satisfacción del libro de mis recuerdos.
Sí. Digamos que aun no andaba muy enrollado entre sábanas y no practicaba mucho el salto olímpico en el colchón, pero eso cambiaría con mi siguiente enamorada, señorita que estaba dada a la tarea de dictarme un curso intensivo y sin recreos en el hostal que quedaba frente a su casa.
Al terminar cualquier fiesta o reunión; o si se le ocurría a la mitad de esta, aquella chica me jalaba al hostal y yo al principio iba con gusto, felicidad y emoción, como cualquier tipo normal, pero al convertir de esto en el pan de cada fin de semana y días miércoles, durante un año y medio aproximadamente sin tregua, como que las revoluciones bajan.
"No solo de pan vive el hombre. De vez en cuando, también necesita un trago." Dice Woody Allen.
(Continua debajo de la foto)
Qué pena el no poder acordarme el nombre del hostal a donde íbamos con esta chica, lo único que sé, es que este local se encuentra en el distrito de San Isidro, sobre aquella transitada avenida que conecta Miraflores con el Centro de Lima, también conocida por albergar a chicas del negocio de las esquinas (y no exactamente cambistas de dólares o euros) y que actualmente tiene sus pistas en reparaciones gracias a la cumbre APEC. (Disculpa por tener que dar tanta referencia, pero es importante para nuestro desenlace)
La rutina que habíamos desarrollado, mi enamorada y yo, con el tema del hostal, era tan exactamente invariable como el argumento de una misma película que vez una y otra vez.
El sol entraba por la ventana iluminando el papel higiénico y la toalla que descansaban sobre la mesa de noche junto a la cama (incluidos lógicamente dentro del pago de la habitación); mi enamorada y yo salíamos del hostal a toda máquina, luego cruzábamos la avenida hasta llegar a la entrada del edificio donde ella vivía (recuerda que su casa estaba al frente), despidiéndonos rápidamente con la esperanza de que en ambas casas nuestros padres aún se hallaran durmiendo. Toda la maniobra a vista y paciencia del portero del edificio donde ella vivía.
Gracias “Portero Anónimo” por ser nuestro cómplice y nunca delatarnos con la Madre de mi despreocupada enamorada, pensaba mientras regresaba a casa en un taxi donde oía boleros antiguos que son la banda sonora del amanecer.
Una mañana de sábado, que pude despertar como un ser normal en mi casa y no en un hostal, mi madre entró por la puerta del cuarto a saludarme y a comunicarme algo que era un tanto preocupante. Ella había encontrado, al llevar la ropa a la lavandería de mi casa, sangre en mi ropa interior. Puntitos de sangre en mis calzoncillos Boston blancos, talla; mejor de ahí te cuento.
Primero pensé que no era sangre lo que aparecía en mi ropa interior, que podría ser cualquier otra cosa, pero observando bien, definitivamente esos puntitos eran de sangre por el color que tenían. De repente me había arañado por alguna parte y por eso los puntos rojos, pero aparentemente no había arañones, ni heridas, por ninguno de esos lugares de mi cuerpo, así que decidí observar a ver que pasaba en los siguientes días.
Los días pasaron y la viruela de mis calzoncillos continuaba, así que preocupado decidí contárselo a mi enamorada y le pedí que mejor paráramos la mano y la cadera, con las saliditas al hostal, porque definitivamente algo malo pasaba debajo de mi ombligo y quizás el exceso de las costumbres que había adoptado con ella podría estar perjudicándome. Mi enamorada accedió, ya que estaba preocupada también; tanto así que después de dos días de contarle esto, me llevo al frente de su edificio de nuevo y yo me deje seducir.
Luego de dos semanas con este incesante tema sanguinolento, en mi cabeza ya se sorteaba un tema con la pálida dama (la muerte), con enfermedad incurable o lesión.
Cada vez que me iba a duchar y me desnudaba, mi ropa interior era un cuadro rojo de puntillismo y esto se volvía día a día más aterrador.
No pude más con la preocupación, así que de las salidas al hostal pase a las citas en el hospital.
Recorrí varios hospitales, acompañado de mi enamorada en aquel entonces, de mi Papá e incluso de mi Mamá, porque la preocupación ya era general entre mis seres queridos y nadie se explicaba que me estaba sucediendo.
Pasé por varios médicos, incluso por una enfermera que en una de las pruebas asignadas para conocer la enfermedad que me aquejaba, introdujo un isopo en el ojo de ese pequeño amigo que se abriga en la ropa interior masculina. Los resultados de esa prueba no arrojaron nada extraño. Todo estaba en orden por ahí.

¡Necesitamos al Doctor House! Lastima que en esa época aun no existía y ahora que existe solo es un ser ficticio de un programa de televisión.
Echado en mi cama, deprimido y abatido (como dice una canción), perdido en mis pensamientos, se me ocurrió dejar de ir al urólogo, ya que las amenazas con meterme tubos por aquel conducto para nuevas pruebas, se hacían tan incomodas como todas la preguntas que me habían hecho durante todo el proceso. Preguntas como: ¿Tienes otra pareja? ¿Te acuestas con prostitutas? ¿Has hecho una maniobra peligrosa? ¿Todavía te…? ¡Silencio!
Era hora del “Diagnostico diferencial” como diría House, así que fui al dermatólogo.
Fuimos cabizbajos al dermatólogo los dos, mi amigo de abajo y yo. A mi amigo solo le faltaba hablarme y decirme: Ya me canse de que todo el mundo me mire. ¿No entiendes, que aunque enfermo, soy un chico tímido?
Ya en el consultorio, el doctor saco una lupa con la que podías ver las patas de gallos hasta de un niño de 4 años, reviso durante breves segundos la zona del dilema y sentencio…
Tienes ladillas. ¿Dónde te has metido? – Me quedé callado- ¿No tienes picazón? – Yo negué con la cabeza, ya que nunca había sentido aquella sensación. El doctor cogió su recetario y escribió con esa letra indescifrable, típica de un médico- Échate esta crema por dos días, hierve tu ropa interior y tu ropa de cama y el problema se acabo.
De aquella visita del médico regrese hecho un cohete a mi casa, para untarme la cremita milagrosa hasta en el cuero cabelludo, ya que no soportaba la idea de tener una civilización que al parecer vivía de la agricultura que su especie obraba en los campos que se encontraban entre mis piernas.
La plaga terminó y marque en mi relación, la prohibición de volver a acudir al sucio hostal de aquella avenida.

Como es debido, otra de mis reacciones ante la plaga que me había devorado, fue decirle a mi enamorada que se hiciera ver, pero a ella no le importo y creo que nunca lo hizo. En fin, problema suyo al fin y al cabo, ya que yo había cumplido con decirle lo que tenía que decirle y no me preocupe en insistir más con el tema, ya que ella dejo de ser mi enamorada al poco tiempo, por motivos que no vienen al caso.
He conocido a “gente que conoce gente” que también ha sufrido de esta plaga o población en crecimiento desbordado, como lo quieras llamar. Lamentablemente aquel grupo de gente y yo, caímos en la trampa que estos bichitos nos preparan en las sabanas o en las toallas de cualquier hostal, ya que nada te asegura, absolutamente nada (ni el precio, ni la ubicación del lugar) ¿quien estuvo antes que tu sobre esa cama? y ¿Cómo es el aseo del lugar que visitas?
Si vas a un hostal en estos días, de veras te deseo, que tengas una feliz visita. Espero que después de un rato de haber estado adentro con tu pareja, haciendo lo que definitivamente no me importa, salgas de ahí solo con ella, sin molestas compañías.
Que la suerte te acompañe.
Ahi les dejo un video dedicado a mis amigas.Adios NO las extrañare: