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O aunque sea un infierno




He vuelto a este lugar convencido por un caballero de brillantes palabras, un caballero que me dijo: «Tú no puedes escribir». Raro ¿verdad? Pues así ha sucedido.

Mi tío Toño me ha buscado desde el más allá, de la forma que solo los artistas te pueden buscar, con ese pasaporte, con la licencia que los escritores tienen para darse un salto de la muerte a la vida: Sus palabras.

Mi tío Toño murió el seis de octubre de 2012, como ya deben saber los pocos que leen este blog, hablo de Antonio Cisneros, que no es mi tío sanguíneo ni tampoco de cariño, es solo me tío de Celia Cruz, Sonora Matancera, cantina miraflorina y borrachera.

El día que se murió el tío Toño (Insisto en decirle así, porque él me pidió que así lo hiciera), como es normal, estuve algo triste. No tuve la oportunidad de conversar todas las veces que hubiera querido, solo tuve ese glorioso momento una sola vez en la vida, pero él me habló tantas veces mediante su programa de radio en RPP, llamado el Oso Hormiguero, su programa de TV de entrevistas y por supuesto una de las cosas más maravillosas que me dejó que fueron sus letras.

Ese seis de Octubre recibí la noticia y pensé en las charlas que nos faltaron, las cosas que me faltaron preguntarle y en la sonrisa sabia de su rostro. Sentí con tristeza que no se conmocionara el mundo entero, solo algunos de nosotros y recuerdo que alguien que no lo conoce, me dijo que un amigo suyo se iba al velorio de un poeta al que su generación no conocía del todo. No sentí envidia de ir a un lugar tan triste como ese. No sentí tristeza de no estar en un lugar donde muchos no lo conocían, sentí tristeza de no tener la oportunidad de encontrarlo de nuevo. Me equivoque.

Días atrás, conocí a una extraordinaria persona que me ayudó a regresar al camino, esta ruta que dictatorialmente me impone el destino, esta persona a la que le estoy muy agradecido es Raúl Tola y recuerdo que en una de pocas y académicas conversaciones, me recordó a mi tío Toño.

Otro día alguien mencionó la publicación de «El Buen Salvaje», que los amantes de la cultura pueden encontrar en la librería «El Virrey» y el nombre del tío Toño saltó nuevamente a mi cabeza. ¿Por qué? Te preguntarás. La razón es el libro de Antonio Cisneros, que tiene el mismo nombre: «El libro del buen salvaje. Crónicas de viaje/Crónicas de viejo».



Ayer tomé el libro en mis manos, después de algún tiempo y releí una de esas fabulosas historias. El capítulo que leí se llamaba «O aunque sea un infierno» y me di cuenta de que mi tío me está buscando, que quiere que lo encuentre, que me encuentre, que nunca lo olvide y que si alguien pasa por aquí alguna vez nos recuerde en el bar de la calle Berlín en Miraflores.

«Otra manera de ofender a los difuntos es mediante el olvido. Me refiero al olvido de verdad.»
Pues dadas estas  líneas escritas por Antonio Cisneros, aquí estoy recordándolo y tratando de comprometerme con él a no olvidarlo y hacer todo lo posible para escribir.

Gracias por tus palabras, tus ideas Maestro Cisneros.

«Dada la lista, incompleta por cierto, de los maltratos que sufren los finados en la tierra, se vuelve indispensable un más allá. Tanto dolor amerita algún compensatorio paraíso. O aunque sea un infierno».
El libro del buen salvaje. Crónicas de viaje/Crónicas de viejo
Antonio Alfonso Cisneros Campoy
(Lima, Perú, 27 de diciembre de 1942 - 6 de octubre de 2012)


Preguntas sobre mi propia historia

El problema de los escritores es que todos creemos que manipulamos las historias, incluso las propias. (Es mi texto así que concédanme la insolencia de creerme escritor) No entendemos que las historias nos poseen y ya nos tienen presos como sus personajes.

No estamos aquí para sufrir he dicho tantas veces. Es cierto. Estamos aquí para ser piezas de la historia del narrador, las piezas de su historia. No tenemos el control de nada. Hemos intentado tenerlo, seguimos intentando.

¿Qué debemos hacer? ¿Sucumbir ante la historia? ¿Pelear? ¿Qué debemos hacer? No lo sé. Lo que sé es que quiero ser feliz, igual que tu, pero no existe un manual para eso. He intentad por varios medios hacerlo, nunca ha sido por el que me ha gustado, quizá por eso no soy feliz, pero he estado cerca, lo sé y lo he sentido. Quizá eso era todo. Quizá no existe la felicidad completa. ¿Por qué entonces si existe la completa angustia o la completa tristeza? ¿Por qué existe la total soledad? Muchas preguntas quizá, pero solo un titubeo en las respuestas. Yo no voy a descubrirlo quizá. No creo que sea el autor del recetario de la felicidad. Ojala y me equivoque. Ojala y la vida me tome por sorpresa por la espalda y me muestre la felicidad. Ojala y este detrás mío cubriéndome los ojos y que después de un momento me diga: ¡Sorpresa! y ahí encuentre mi felicidad. Mi camino. Quiero encontrar mi camino. Quizá ya lo encontré, pero ahora solo me falta ponerme en el camino.

¿Por qué seremos así los seres humanos? Tan confusos, tan raros. ¿Qué nos han hecho en el camino del vientre hasta el umbral de la adultez? ¿Que nos hemos hecho? ¿Vale la pena? ¿Vale la pena todo esto? ¿Tiene sentido? Una noche dormía plácidamente en mi cama y quizá cometí la insolencia de preguntar ¿Por qué estoy vivo? Alguien me dio la respuesta en el nirvana y al despertar esta desapareció. Quizá el propósito de nuestras vidas es simplemente la escusa perfecta para decir que estamos vivos. El destino. No tengo idea si existe. No quiero que exista. Quiero ser el narrador de mi vida. Déjenme por favor. Déjame realidad, ser el artífice de mis propias notas musicales.

Ayudenme almas que ya se fueron de esta tierra. Socórranme en este momento tan desesperado. Ayúdenme a llegar donde quiero llegar. Ayúdenme a retener lo que tengo. Ayúdenme a ser feliz. No me desamparen. No quiero escombros en mi vida. No quiero cadáveres en el pavimento. Es quizá por eso que he preferido tantas veces estar solo.

Luz y Oscuridad


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Y Dios dijo: ¡Hágase la Luz!
Y ante la luz más resplandeciente, la más encarecedora siempre surgió una sombra de todos aquellos objetos que fueron iluminados.
Una sombra siempre nos acompaña en nuestro andar a través del mundo y cuando la luz se esconde es porque realmente la oscuridad de esa sombra se traga todo lo que está a su paso.
Dios creó la luz, pero también creo la oscuridad, porque es sabio, porque es necesario el equilibrio.
Necesitamos un día para vivir y una noche para perdernos en nuestros sueños o un día para quedar atrapados en la pesadilla de la realidad y una noche para vivir.
Necesitamos de la bondad de la gente para aferrarnos a sus brazos y la crueldad de otros para sentirnos menos malos.
El orden es el equilibrio y lo imperfecto es lo más correcto.
Las monedas tienen dos caras y al arrojarlas nunca caen de canto, porque una cara siempre tiene que apoyarse en la otra. Es el equilibrio aunque de canto pierdan las monedas el equilibrio. Es el equilibrio en el desequilibrio.
Porque no hay nadie totalmente equilibrado, de locos tenemos todos, pero eso es lo que marca el armonía de la sociedad.
Por eso debe existir Halloween y la Navidad.
Porque siempre habrán sombras en medio de la luz y un poco de luz en tanta oscuridad.
Porque siempre ante una hoja llena de palabras e ideas, existirá otra que esté totalmente…








Vacía















Mujer Polvo

He decidido cargar unos cuantos decibeles esta vez, ya que topado con algo mas que una circunstancia. Me encuentro ante la genialidad de unas palabras y aún más geniales son por su contenido autentico y poético dentro de ese caos de palabras que sabe manejar el autor del próximo relato, que considero la tautológica del profundo ser que cada uno guarda dentro cuando uno encuentra aquella mujer polvo.
Buena charla fue antecesora de este breve fragmento que debo agradecer a esa persona con la que me gusta tanto alimentarme y volverme ese ser despiadado que lamentablemente controlo en este blog.
Un profundo agradecimiento a tus líneas querido amigo que escribes las siguientes líneas, espero que no sean las últimas y que dentro de la trama de nuestra aventura literaria que considero que aún no llega a buen recaudo, sean infinitas.
Gracias por el alimento de tus ideas, palabras y letras.
A continuación los dejo a hueso y pellejo, a vena y sangre con El señor H:


La Mujer Polvo

El sexo debe hacerse con gracia, con electricidad; como esos cabellos flotantes que hacían cosquillas entre mis piernas, con esa lengua reptante y avasalladora. No recuerdo su nombre ni el color de sus ojos, no me meto un polvo con una mirada ni con un nombre por más exquisitos que sean. El sexo debe ser divertido y estresante. Primitivo. Como esa mandíbula ácida que conocí por una noche, como esos colmillos salvajes alimentándose con la firmeza de mis costillas.
Primero una sonrisa pícara tuya y después un poco de sangre ¿duele? No cuando ella aprendió donde atacar, no cuando cura mis heridas al frotarme con sus jugos íntimos.
Ella conoce el arte de descifrar las respiraciones, sabe como sonreír de espaldas y gime en el decibel exacto. No pierde el tiempo buscando palabras, no las desea, prefiere encontrar un ritmo diferente; disfruta verlo todo: las piernas abiertas como una tijera a punto de cortarme en cada golpe, una vulva afilada. Ella nació para el sexo, ella es La Mujer Polvo. Una sombra anónima que se pierde como una silueta entre mis recuerdos, una arpía y un súcubo ideal que va drenando entre espasmos la memoria del semen.
He decidido bautizarte Lilit y quisiera escribir todo sobre ti, pero tu figura me llega como ráfagas intermitentes, como un corto circuito. No sé donde buscarte, sólo te reconocería por las calles si las mujeres se levantan las faldas y me muestran sus labios verticales, si les rasuro el coño ¿a todas? ¿algunas? Mejor a las más importantes, a las mujeres de vidas transitadas y mandíbulas hirientes. A las hermosas. A las que saben follar.

Días Oscuros

A los que me conocen probablemente les llamará la atención mis próximas palabras.
Ya llego el invierno y se acabo la fiesta. Ahora que necesitábamos un poco de alegría el invierno dijo presente y el sol huyo corriendo del frió.
Las mañanas se han vuelto soñolientas, las sábanas se nos pegan al cuerpo y no nos quieren dejar ir, como las amantes que pretenden ser olvidadas por los hombres que las utilizan.
La ducha de la mañana ha tomado toques realistas y ya no relaja, ni anuncia un nuevo día, simplemente te despierta y te dice que la realidad comienza de nuevo.
La luz de la cocina que alumbra tu desayuno es el único sol de tu mañana y siendo artificial, desanima hasta al más milagroso ser positivo.
La calle afuera del hogar lleva la chalina de la neblina y todo se ve opaco en nuestra Lima, que se ha decolorado.
Los atardeceres han desaparecido, simplemente el día apaga el interruptor de luz, entre 5 y 6 de la tarde.
Una llovizna muy ligera hace que el cielo te toque solo con la yema de sus dedos. Ni si quiera esa es una sensación intensa.
Quizá lo más bonito y alentador del invierno sean las noches, donde uno termina con sus labores y vuelve a la amante apasionada de las sábanas de su cama, que siempre le dan la bienvenida.
Ojala uno fuera ave migratoria para volar a un lugar donde todo sea felicidad.

Un Vínculo que puede unir a muchos

La hoja en blanco, aquel ser que respira, te mira y por su naturaleza desalmada, te juzga, se convierte en monstruo y te atormenta hasta dispararte con el poderoso calibre de la nada, si no la alimentas con palabras. Aquí el escritor o aquel que pretende serlo, muere sumergido en la hemorragia de su propia frustración.
Quizá no soy escritor reconocido o conocido, pero ya algunos años me he empeñado en llenar, mi hasta ahora, pequeño sombrero de trucos. He dedicado largas horas de mi vida a enfrentarme a mis molinos de hojas en blanco, como Quijote solitario, ya que es preciso enterrar a Sancho en el cajón del mundo laboral, para poder volar mas alto que Peter Pan, intentando sobrepasar las nubes de las letras vacías, para sumirse en este sueño literario que uno anhela de forma aun mas profunda que una bella durmiente que no quiere ser despertada por el príncipe negro del insomnio de la cruenta realidad.
La pasión por leer y mi sueño por ser un escritor publicado, que manifiesto anteriormente, me ha llevado hoy a celebrar de forma solitaria con el corazón, el Día Internacional de Libro. Probablemente para muchos es ridículo que celebre, sobre todo en un país donde el promedio de gente lee con las justas un libro al año, pero un sueño siempre parte con rumbo a contra corriente.
Los libros que sostiene el lector en sus manos y pendulan desde sus ojos, para mi son objetos, que como todos ya han dicho millones de veces, pueden transportarte a lugares inimaginables con sus historias, además de enriquecerte con datos increíbles, pero más que eso, creo fielmente que cada libro que uno desea o llega a coger en sus manos siempre es producto de algo más. Los libros son esos artículos mágicos de los que hemos odio o visto hablar en historias como “El Señor de los anillos”.
Un libro siempre trae consigo una historia fuera de sus líneas o palabras.
Cuando inicie esta invertebrada aventura y quise que tú, que de vez en cuando llegas hasta mi blog, por fin supieras que quiero llegar a ser un escritor; una amiga que recién conocía me presto un libro que no tenía en mis manos hacia mucho tiempo. El libro en mención fue un recopilatorio de los mejores poemas de Antonio Cisneros.
El libro del tio Toño que Claudita me prestó y hasta ahora no he devuelto, ya lo había visto años atrás en un trabajo donde estuve, por el año 2000 más o menos. Para mi, recibir en préstamo este libro de aquella nueva amiga, me dio fuerzas para continuar con esta aventura en la que me hallo escribiéndote ahora. Cuando Claudia me entregó este libro también me hizo pensar como los libros tantas veces entrelazan y solidifican amistades. Estoy convencido que cuando alguien te presta este tesoro tan valioso (ademas de lo caros que son los libros en el Perú) es porque aquella persona confia en ti y esa amistad será sólida y duradera, como cada una de las letras de este objeto casi fetiche para algunos como yo.
He tenido enamoradas que me han regalado libros, porque todas conocieron mi sueño de escritor, como aquella que cavo la tumba de la relación regalandome el “Perdón por la Tristeza” de Javier Menéndez Flores (Libro que habla de la biografía de Joaquín Sabina) que termino siendo el epitafio de la relación. Destaco a esta señorita, porque ella hizo este regalo totalmente entusiasmada e ilusionada, sin saber que prácticamente este libro nos separaría.
Soy un gran fanático de Sabina, por eso leí con devoción cada hecho narrado en el libro antes mencionado y como muchas veces pasa cuando un libro es bueno, me deje influenciar por él (creo que hasta ahora no he podido arrancármelo del alma) y por la personalidad del controvertido “flaco de Ubeda”, así que el libro se volvió la pesadilla de mi enamorada, siendo ella seguidora de una cultura que no se me ocurre llamar de otra forma que no sea Depeche Mode y latex negro (Por sea caso no tengo nada en contra del grupo, es mas lo considero muy bueno), mientras que yo me apegue más al estilo bohemio con :

Y sin embargo un rato cada dia
Ya ves, te engañaria con cualquiera
Te cambiaria por cualquiera"

Creo que cantarle aquella canción tantas veces a aquella chica fue lo que renvalso el vaso. En este caso un libro con Sabina en las rocas, hizo que la copa de nuestra relación se quedara vacía de ese enamoramiento pasajero que tuvimos. (Este salud, es por un excelente libro)
Hubo otro caso en mi vida, cuando leí “Demian” de Herman Hesse, donde también termine uniéndome con una chica en relación de enamorados y finalmente de amistad, por el gran impacto que este libro tuvo en nosotros a los 16 años aproximadamente.
A raíz de la literatura también tengo la oportunidad de ser feliz ahora con la chica con la que estoy de enamorado (ella ha leído más que yo definitivamente y me apoya profundamente en mi sueño de ser escritor, por eso mi alma ya se la vendí) y por la cual también he conocido a grandes personajes de mi vida, considerados amigos hasta en el infierno, con los que me he reunido en bares de la calle Berlín de Miraflores para hablar exclusivamente de literatura. Charlas de las que no me despojaría ni en asalto a mano armada.

En fin, hay mucha historia que se tejen a través de ese vinculo que establece un libro con tu entorno, por eso decía líneas arriba que un libro es un objeto mágico mas allá de sus letras, mas allá de su contenido. Un libro te acerca y te une a gente, que se vuelven tus entrañables amigos y bueno, a veces también te separa de parejas (no hay mal que por bien no venga), pero el hecho es que siempre se tejen historias alrededor de ese objeto.
El que pretende narrar historias y lucha con la hoja en blanco (como lo hago yo en estos momentos), crea universos dentro de su imaginación y el colectivo de quien las lee, pero a su vez crea historias y vínculos entre los que rodean aquel libro.
Me he propuesto por todos los motivos desde los que desarrollo mi defensa ante el jusgado, desde hace mucho tiempo luchar contra la pagina en blanco o simplemente darle alma a ese ser inanimado, espero lograrlo y que tú, que me lees, puedas hacer respirar a mis hojas llenas de letras.
Feliz día del Libro a ti lector, a mi lector y escritor, a Miguel de Cervantes, a Shakespeare y al Inca Gracilazo de la Vega, ya que por la conmemoración de la muerte de estos tres grandes literatos, este y todos los 23 de abril, celebramos un día que lamentablemente en nuestro país ha pasado desapercibido. Queda en nosotros poner de nuestra parte para que el próximo año lo celebremos a lo grande, tal y como se merece.

Invertebrado

(parentesís)

Hoy no voy a ser ameno, ni tampoco gracioso, ya que los días para mi no están de fiesta, bombo y tambor.
Ese ente al que reconocemos como destino o la vida en si, en estos días a presionado lo suficiente como para quitarme todo por un tiempo o si lo quisiéramos ver de una forma mas optimista, quizás desintoxicarme.
Esta semana la metamorfosis sufrida por mí vida me tiene sumido en esa indecisión de ver o no ver a esa gente que amo con toda mi alma que son mis amigos.
He dejado partir mi barco a otros rumbos, sabiendo que puedo subirme a él de nuevo en otra oportunidad, pero he tenido que dejarlo partir para que no hundirnos mutuamente con mi peso extra, que a veces puede parecer de polizón.
Nado en mares abiertos, ahora cogido de la tabla de alguna embarcación, tratándome agarrándome de ella más por necesidad que por convicción. Simplemente me agarro por instinto de supervivencia.
Floto en este océano que no controlo, que me lleva al ritmo de la marea, en medio de la penetrante oscuridad de alta mar, sin íntimos compañeros, con una fiebre de 4 días que va cesando y por esto ultimo imposibilitado de fumar esos cigarrillos que fueron las pipas de este marinero cuando trataba de conducir su barco.
Probablemente no entiendas de lo que hablo, probablemente si, probablemente solo lo imaginas. Espero que no hagas preguntas en todo caso, porque esto probablemente no sea para ti, porque esto es en definitiva para aquellos a los que nunca quiero dejar de ver, ni tampoco olvidar. Esto es para aquellos que son los huesos, músculos y venas de mi existencia. Esto es para aquellos que adoro con toda el alma, aunque lo lea quizás solo uno de ellos.
Pronto navegaremos de nuevo en nuestra Perla Negra.
Los quiero con el alma.
No separemos nuestros corazones, aunque estemos cogidos de las tablas que flotan a nuestro alrededor y la marea se encapriche con alejarnos.
P.D.: Si encuentras más errores de lo común en este texto, permíteme decirte que no me importa, ya que cualquier cosa física o real, hoy se hunde en lo profundo del alma.

Tu no puedes escribir

Corríamos el año 2003, el y yo juntos y a la par – ahora no corremos el año 2008 y yo, porque me he vuelto mas lento gracias a mi incondicional amigo el cigarro -, algunos conocidos mi reciente enamorada y yo salíamos de un discoteca de música de los ochenta, que por esa época no andaba muy de moda o quizá no debía de ser tan popular como al dueño le gustaría. La noche parecía que se iba a su casa y nosotros también o al menos eso fue lo que a mi absurdamente se me ocurrió. Aquel ingenuo pensamiento simplemente brotaba en mi cabeza porque contaba nada mas y nada menos que con 22 años y con 10 soles para tomar un taxi, dejar a mi enamorada en su casa e irme yo a pie a la mía. (el mismo recorrido de 14 cuadras aproximadamente a la luz de la luna de las 3 de la mañana)
Agradecimos al gorila de la puerta por la atención prestada, por las canciones que bailamos y lo que consumimos en la barra del bar de su discoteca, de pronto un insomne avispado nos hizo el “stop”. ¿Un par de cervezas en el Zatarra? Nos dijo casi afirmativo, haciendo mención del bar que queda en la calle Berlín, menos nocturnamente transitada en aquellos primeros años del 2000. Miré con una interrogante a mi enamorada, a la cual no quería revelar que no tenia dinero para una cerveza mas – eran nuestros primeros meses de enamorados y uno siempre quiere causar una buena impresión, para luego convertirse en lo que se vuelve uno después-, ella entusiasmada respondió, por supuesto, pero no hasta muy tarde. Quizá sea un idiota, pero acepte dejándole a la noche que me rescatara y al destino que se apiadara de mi.
Sentados como en ultima cena, hacíamos como catorce personas sentados frente a una mesa de madera destartalada, como la que imagino ya debes conocer si has ido a algun bar que decoran esa calle.
Yo pongo la primera jarra, dijo el mismo entusiasta y los chicos y las chicas que estábamos ahí aceptamos e iniciamos conversación entre nosotros, sin saber que en pocos minutos llegaría alguien a engalanar la noche o al menos la noche de los que lo conocíamos.
Un auto paró en la entrada del Zatarra y entre bulla callejera, el sonido de su propia música y los puños del hiphop ensordecedor que salían de los parlantes del bar, abrió la puerta y salió del automóvil, para dejarnos ver su rostro y resguardarse en el bar Antonio Cisneros , poeta peruano ganador del Premio Interamericano de Cultura "Gabriela Mistral" en el entonces cercano año 2000.
Yo conocía y admiraba a Antonio, su forma de hablar y las palabras tan bien usadas en el programa de entrevistas en canal 10 de la época de Fujimori – era lo mejor que tenia ese canal debo decir - y en la radio, por su breve y delicioso comentario en El oso Hormiguero de Radio Programas del Perú.
Yo sabia que Cisneros era poeta, pero debo confesar que hasta ese momento jamás había leído ninguno de sus libros, solo algunos poemas que habían llegado a mis manos por el colegio o por un trabajo de practicante de diseño que tuve en el diario el Peruano (también en época fujimorista).
El más callado de todo el grupo fue quien diviso primero a Antonio y lo invito de inmediato a acompañarnos a la mesa, cosa que dudo hubiera podido hacer yo dentro de mi cobardía, mi admiración (televisiva y radial al menos) o simple coludes.
Antonio llego a nuestra mesa serio, pero alegre de ver a un grupo tan grande como el nuestro ahí y sobre todo que portábamos algo que parece que en otro lado ya se lo habia terminado: alcohol.
El chico que lo condujo a nuestra mesa trato de apoderarse de su vicitma y succionar todo el conocimiento y conversación posible, ya que encontrarse en la calle con alguien como Antonio simplemente te hace pensar que cuando se valla ocurrirá el fin del mundo y ya no habrá oportunidad para nada. Por su parte Cisneros no quería tener charla seria esa noche, quería divertirse mas de lo que estaba, como cualquier ser humano que se la esta pegando, asi que hizo lo imposible por evadir esa conversación.
Como diría Kevin Arnold de los años maravillosos: Y de pronto sucedió. Antonio me miro y me dijo en voz y rostro fastidiado ¿Qué mierda es esa música?- O algo así.- Acompáñame a mi carro a sacar buena música- obviamente lo acompañe, ya que era un pedacito de cielo para alguien como yo que ha querido ser escritor desde los 16 años y antes.
Sacamos unos cidiz –como los llamo el en lengua de alcohol – y me hablo de lo maravillosa que era la musica que estos portaban, que la sonora matancera era música y no esa cojudez que estábamos oyendo, mientras nos fuimos acercando a la barra, donde conseguí que oyéramos a Celia Cruz.
De regreso a la mesa Antonio se sentó entre mi enamorada y yo y se puso a conversar con nosotros entre tragos. Me advirtió mirando a mi enamorada que si le hacia algo me las vería con él, que la debía tratar bien siempre. ¿Entiendes lo que te digo? ¿Entiendes lo que te dice tu tío Toño?-Yo me rei y le dije- ¿Mi tío Toño? Y el afirmo.
Desde aquel momento se convirtió en mi tío Toño, así que entrada la confianza, le hable de “la carnecita”, es decir la literatura y la poesía.
Tío Toño se que ha escrito un libro de cuentos recientemente. ¿De qué se trata? – Pregunte con cara de mucho interés y valla que si la tenia, siempre fui mas aficionado a los cuentos que a la poesía.
¿Quieres saber de que se trata? – Respondió y yo asentí con la cabeza – Pues cómpralo.- Yo dispare la carcajada y el me miro inmutable.
¿Sabes? Yo quiero ser escritor - Dije haciendome el importante
¿Cuál es tu profesión? – El tío Toño me miró intrigado
Soy publicista
Cisneros arqueó la ceja y me dijo algo que jamás podré olvidar (y creanme que no es un cliché) – Ese es el maldito defecto de todos los publicistas. Quieren ser escritores.
Chocó, estrelló y derrepente revolcó con su comentario, pero como dicen por ahí, en los siguientes minutos me lo tome con soda o mejor dicho con chela, sin desilución ni nada, solo con una sonrisa de cariño como las que uno le brinda a su padre. Creo que por eso te quiero tío, porque me hablaste como los padres le hablan a sus hijos, viendolos chiquitos, débiles e incapaces de cargar algo pesado o de solucionar un problema, temiendo que se vuelvan adultos y tan capaces como ellos. Somos una nueva generación (y si me equivoco que lo diga Gustavo Rodriguez) que esta explorando cosas que aún no habian sido exploradas o dándoles un giro muy deacuerdo a las temáticas actuales, tal y como pasará con los futuros soñadores, que verán el mundo diferente a nuestra visión.
Sinceramente no creo que el tío Toño me halla dicho aquello, esa noche, por un tema de superioridad o de sobervia o que sé yo, ya que he seguido algunas entrevistas que le han hecho y lo considero una persona inteligente, sabia por viejo y no por poeta.
Algo que quedo claro en mi desde esa noche, es que planteó un nuevo reto en esta mania que tengo por escribir y que le puso una simpática cereza a este largo camino que pretendo andar hasta el fin de mis días.
Sobre el final de aquella noche, que no voy a olvidar, el tío Toño desapareció de nuestras vidas y se convirtió en este relato, yo fui afortunado y la noche llegó más rápido, de lo que llegaba mi mano al bolsillo para pagar la jarra de cerveza que me correspondía y pude safarme de esa responsabilidad, para asumir la ya planeada, llevar a mi enamorada a su casa.
Regrese a casa a pie, como lo planeado, durante el camino vinieron algunas cosas a mi mente que hoy no recuerdo, pero al escribir toda esta historia he disfrutado cada momento y creo que he hecho un buen intento en contar un cuento ¿No crees tío Toño? y como dije lineas arriba, no lo dejaré de intentar, ya que si existe un licenciado en Derecho Bryce Echenique, un publicista Gustavo Rodriguez e incluso un poeta Antonio Cisneros que han probado suerte o se han deleitado haciendo narrativa, pues creo que puede haber Publicista Invertebrado para rato.
Para acabar solo quiero recordarle a quien quiera escribir cualquier cosa, ya sean cuentos, novelas, crónicas, poemas, canciones o lo que sea, que el papel aguanta todo, más aún si es electrónico o virtual.
Si no crees aún, que el papel aguanta todo, lee a Jaime Baily (esto es solo una expresión, mejor no pierdas el tiempo) y ahí veras que el papel puede aguantarlo a él, como aguanta a cualquier titular de periodico amarillista, pero eso es tema para otro cuento y este ya esta en el colorin colorado...

Caja de Pandora

Alguna vez, recuerdo haber reflexionado sobre el relato de la mitología griega sobre la caja de Pandora, ese relato que nos cuenta que Pandora abre una cajita donde habitaban todos los males que ahora nos aquejan y que afortunadamente la cerró a tiempo como para que la esperanza no escapara y andará divagando a la deriva. Aún nos queda la esperaza, no todo esta perdido, dijo Pandora.
Recuerdo que cuando niño pensaba mucho sobre esta historia, ya que me parecía en cierta forma aterradora, pero siempre estaba el tema de la esperanza que me consolaba y esa es la verdad la esperanza es algo realmente consolador hasta el día de hoy, para mi e imagino que para el resto de personas.
Día a día somos atacados por miles de problemas, miles de tristezas y siempre nos aferramos a la esperanza de que estos problemas pasaran y que no habrán momentos más difíciles que estos. Lo peor ya pasó y esto terminará para continuar nuestras vidas.
El problema que existe alrededor de todas estas ideas, hay un tercer elemento que se nos cuela por las rendijas, que es el tema de la esperanza adquirida, aquella con la que no contábamos, pero lamentablemente nos tuvieron que contar, para después arrebatárnosla de las manos. Explico un poco mejor el tema que planteo anteriormente.
Imaginemos a un joven con sangre de artista, o que al menos cree que la tiene (¿suena conocido verdad?), el vive sus días bajo el conformismo o quizás la esperanza de que algo pasará en su vida cuando por fin logre el mejor de sus proyectos, que quizá nunca a alcanzado la meta, el éxtasis de su silenciosa carrera artística y como decimos aquí, por eso aún no pasa nada. Un día nuestro artista se encuentra con esos agentes pasajeros en nuestras vidas, llamados extranjeros, ellos nos nutren con amplias posibilidades y nos dicen el enorme potencial que tenemos para esa rama con la que soñamos durante toda nuestras vidas. Nos revientan cohetes y el mundo empieza a tener sentido, desde que los escuchamos decir: Yo te voy a apoyar. Aquí comienza la enfermedad de la esperaza.
Caminos calles orgullosos de nosotros mismos, con la oportunidad de lograr nuestros sueños en la solapa y brillante como una insignia militar, llevando bajo el brazo nuestro mas reciente proyecto para mostrar a nuestro mesena y cuando este dice que lo verá, resulta que cualquier cosa le parece mas importante que lo tuyo y tu trabajo no es nada mas ni nada menos que un elemento distractor para lo que esta haciendo en ese preciso momento, que puede ser por ejemplo tomar café y reír con cualquier persona que pase por ahí y lo rescate de ti.
Triste, pero aun con esperanza, haces mutis por el foro, pensando que probablemente no era el mejor momento para mostrarle lo mas reciente de tu trabajo.
Lo que viene a continuación es simplemente efecto de la gravedad.
Las próximas veces que te encuentras con aquel personaje que dijo que podría ser tu mesena, el nunca vuelve a mencionarte el hecho de ayudarte, el ya se olvido de ti y tu eres algo así como estenografía en su vida.
He aquí el momento crítico de la situación. Pensaste en un futuro mejor para ti, un futuro que cumpliría tus sueños y que lo cambiaria todo, pero no es así, crearon en ti falsas esperanzas y en tu propia caja de Pandora llena de demonios, solo hay demonios, pero ya no existe la esperanza y la situación se vuelve tan parecida a la de un adicto a las drogas: Ya conoces la esperanza y ahora que no la tienes ya no merece vivir.
Cierro este texto simplemente con el siguiente consejo: si alguien les presenta a esperanza, tengan los pies sobre la tierra y no se enamoren de ella, porque es más traidora que cualquiera.

El Invertebrado

La columna del Invertebrado

En un osado y arriesgado arrebato he decidido exponerme como chaleco antibalas ante la ráfaga de miradas curiosas, aburridas o náufragos cibernautas que deseen perder el tiempo con este invertebrado receptor de imágenes, hechos y realidades.
¿De qué hablamos con La Columna del Invertebrado?
Vuestro servidor, el que aquí escribe, no es más que un apasionado aficionado a la escritura, ya que no puede jactarse, (gracias a Dios o tal vez por desgracia) de haber seguido algún tipo de estudio en Literatura o Periodismo, es por esto que las columnas que escribiré en los próximos días, quizá no tendrán ni pies ni cabeza para algunos, es también muy posible que las historias que aquí sean publicadas no sean de su agrado, pero es muy importante que entiendan como Gregorio Samsa se volvió invertebrado.
El país donde he sido colocado como ficha en el tablero de juego por alguien supremo que llamaremos Dios para fines prácticos del asunto, me ha negado un par de veces la dicha de ser comprendido y por ende publicado, es así que he decidido comerme el pastel yo solo siendo mi propio editor.
Como buen insecto invertebrado, con malas costumbres e incorregible (por la atrocidad de mis palabras, redacción y mil disculpas que trato dar), probablemente seré aplastado muchas veces por mi país, la sociedad o en esta oportunidad por un mordaz lector como tu, pero debo recordarte que puedes pisar a una hormiga, pero jamás destruirás el hormiguero o eliminaras a toda la raza sobre la faz de la tierra, así que el matamoscas, el repelente o el insecticida son caso perdido aquí.
Por ultimo debo aclarar que muchas veces soy despreciable como lo es una mosca en tus horas de sueño o tan repugnante como una cucaracha en tu plato de comida, pero no puedo ir en contra de mi único principio y ese es alcanzar mi propio fin: escribir.
Bienvenidos a este rincón y prometo tratar de captar su interés de ahora en adelante.

El invertebrado.